Críticas y premios

En este 2021 (allá por mayo, creo) se cumplirán 50 años de la publicación de mi primera y juvenil novela, Los dominios del lobo. En todo este tiempo sólo me he presentado, en 1986, a un premio literario, que devolví al cabo de un decenio por razones que no vienen al caso, y suprimí de mis notas biográficas. Los que he recibido, más en el extranjero, eran galardones a los que uno no se presentaba. Si me los concedían, me alegraba y lo agradecía, pero jamás los busqué (más bien he rechazado un par y he declinado ser candidato a alguno). Ahora compruebo que acerté, porque hace décadas que los premios literarios y cinematográficos —las artes que más sigo— casi nunca tienen que ver con la literatura ni con el cine. Así, que alguien obtenga uno me resulta indiferente como lector o espectador, porque sé que, con rarísimas excepciones, son artes que poco se aprecian y entienden, desplazadas o usurpadas. Lo que se premia sobre todo es lo siguiente:

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