Corrupción: historia y presente

La propuesta del libro es original y acertada, resultado de sumar los saberes de uno y otro autor. Mientras el historiador, Isidro Sánchez Sánchez, nos plantea una reconstrucción de todas las «ces»; que han marcado la historia de España y cuyo sumatorio final es la práctica de la corrupción, el experto en análisis de contenidos –Pablo Rey Mazón– nos ofrece los parámetros del problema a través de dos medios bien significativos, ABC y La Vanguardia. Mientras el historiador nos ofrece un catálogo de «ces»; que explica todas las caras que ha tenido y tiene la actuación corrupta, desde los sistemas de control político a los medios de presión y chantaje económico, el analista descubre el papel básico que los medios tienen en la forma en que aflora y se plantea cada caso de corrupción. Mientras Sánchez nos ofrece toda una panoplia de ejemplos y casos especialmente representativos, trufados de nombres propios, anécdotas y hasta refranes que hacen las delicias del lector, Rey complementa con tablas y gráficos que ilustran posicionamientos periodísticos e intereses editoriales.

El resultado es un manual, tal y como lo han llamado sus autores, para tener bien presente qué es y en qué consiste la práctica de la corrupción. Catecismo cívico de lo que pasó y nunca más debería volver a pasar. Diccionario ilustrado de oscuros episodios que solo el tiempo y la historia han podido iluminar. Manual, en definitiva, básico de la historia de España que a través de cada apartado permite reconstruir las caras más duras de lo que el gran periodista parlamentario, Luis Carandell, llamó «Celtiberia show».

Tonos ácidos, cuando no amargos, colorean el tono narrativo del libro. Y lo entiendo. No hay institución que se libre de la corrupción. La corona es puesta de ejemplo desde Fernando VII al Alfonso XIII con el alegato demoledor que le hizo Vicente Blasco Ibáñez en 1924; el ejército, desde el libro de Barea hasta los más recientes del teniente Gonzalo Segura, aparece como nido de privilegios y corruptelas; otra institución fuertemente jerarquizada, la Iglesia, desde las guerras carlistas hasta su posicionamiento con la dictadura franquista, aparece como ejemplo de cinismo y oscuridad; los partidos políticos, desde los protagonistas de la Restauración hasta los actuales, repletos de casos que demuestran cómo el éxito de unos depende de la estafa de otros. No están todos los que son, como los periodistas, nutridos con fondos de reptiles; los policías, perros guardianes a cambio de caricias en forma de medallas; los profesores universitarios, por qué no, dispuestos a copiar, inventar y hasta falsificar notas y títulos con tal de hacer favores al gobernante de turno; y los ciudadanos rasos, capaces de mirar para otro lado si en la pedrea les toca algo en suerte.

La aparición de este «Manual para entender la corrupción»; sigue arrojando luz y destierra un paso más la omertá que acompaña a los que denuncian, analizan o hacen pública las tramas de corrupción. Constituye una herramienta oportuna para situar al lector en la dimensión del problema, tanto por su reiteración histórica como por el protagonismo que adquieren unas instituciones y unos sectores sociales que parecen no saber acumular dinero de otra manera. Y, sobre todo, es toda un demostración de que la luz, la transparencia y unos medios de comunicación libres y competentes son el mejor antídoto para que el mal se disipe. Porque una cosa es la práctica corrupta de un poder, sea local o general, político o económico, metafísico o terrenal, civil o militar, y otra su conocimiento y condena pública y/o judicial.

Portada del libro

Isidro Sánchez y Pablo Rey Mazón

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C de España. Manual para entender la corrupción. Almud ediciones de Castilla-La Mancha, 2019 .Portada: Eduardo Sánchez-Beato

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