Copa América: se ven estadios semivacíos, pero la Conmebol habla de “balance positivo”

Fuente: Reuters

Estadios semivacíos y al mismo tiempo récords históricos de recaudación es el contraste que más sorprende en la Copa América Brasil 2019 , después de que se jugaron cinco de los seis partidos de la primera fecha de la fase de grupos.

Uruguay y Ecuador jugaron ayer por el Grupo C. En el Mineirao, un estadio con capacidad para 60.000 espectadores, apenas 13.000 presenciaron desde las gradas el categórico 4 a 0 del seleccionado más ganador de la Copa América. Es más: el hecho de que el 75 por ciento del escenario estuviera vacío hacía imaginar que era un entrenamiento a puertas cerradas y provocaba situaciones inéditas, como fue la de escuchar los gritos y las indicaciones que se daban los mismos protagonistas en el campo de juego.

No es el único caso. Tampoco se vendió el 75 por ciento de los tickets para el 2 a 2 entre Paraguay y Qatar del Grupo B, que lo vieron in situ menos de 20.000 personas en el imponente Maracaná, de Rio de Janeiro. Dato demasiado pobre para el estadio posee el récord de asistencia (mucho antes de la remodelación que se hizo para el Mundial de 2014 y que redujo a la mitad su capacidad, allí la final de la Copa América de 1989 entre brasil y Uruguay fue presenciada por 150.000 hinchas) de esta competencia centenaria. En sintonía, en el Arena do Gremio, con espacio para 55.000 fanáticos, fueron solo 13.000 los que siguieron atentos el discreto 0 a 0 entre Venezuela y Perú, por el Grupo A.

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Fuente: AP

La falta de público en los estadios es algo que preocupa a la organización. “Preocupa la falta de público. Uno quiere que la gente venga y vea a los mejores futbolistas del mundo. Pero hay partidos que tienen muy buena venta y otros que lamentablemente tiene menos”, declaró el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, en un acto realizado en las playas de Copacabana, en Rio de Janeiro. Aunque agregó, ilusionado: “Hasta ahora el balance es muy positivo y creo que irá mejorando”.

Por el contrario, sí hay conformidad con la recaudación. El debut entre Brasil y Bolivia se convirtió en el partido que mayor dinero cosechó en la historia del fútbol brasileño: 22,4 millones de reales (alrededor de 5,7 millones de dólares). Lo mismo ocurre en este sentido con los demás encuentros en relación a lo que se recauda en el Brasileirao, un torneo con precios más accesibles.

Preocupa la falta de público. Uno quiere que la gente venga y vea a los mejores futbolistas del mundo. Pero hay partidos que tienen muy buena venta y otros que, lamentablemente, no

Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol

El valor de las entradas es uno de los factores que ahuyenta al público. Los tickets más baratos cuestan 60 reales (15 dólares, 660 pesos argentinos) para los brasileños y el doble para los extranjeros. Tal vez, otro asunto a considerar es el hecho de que Brasil encadenó una serie de grandes eventos de manera casi continuada: Copa Confederaciones (2013), Mundial de fútbol (2014) y Juegos Olímpicos (2016).

Los únicos dos partidos que mejoran el promedio general son los que tienen como protagonistas al local y a la Argentina. El 3 a 0 de Brasil sobre Bolivia fue visto por 47.000 espectadores, aunque el Morumbí de San Pablo, con espacio para 65.000 torcedores, no se llenó. Y tampoco se agotaron las 50.000 localidades del Arena Fonte Nova de Salvador de Bahía, donde el conjunto liderado por Lionel Messi cayó 2 a 0 frente a Colombia ante 35.000 asistentes.

Ni siquiera cuando juega Brasil hay garantías de estadio colmado. A un día del segundo juego contra Venezuela, en el Arena Fonte Nova todavía se consiguen entradas, según el sistema de venta online. De hecho, cuando comenzó el torneo sólo tenía localidades agotadas la final, prevista para el 7 de julio en el Maracaná.

Al alto costo de las entradas se le suman dos aspectos a considerar: la crisis económica de la región y la seguidilla de campeonatos organizados por Conmebol. La actual es la tercera competencia de este estilo en los últimos cinco años, después de Chile 2015 y Estados Unidos 2016. Y ya tiene programada una nueva edición para el año próximo, con Colombia y la Argentina como sedes confirmadas. Ahí también radica el desinterés: la superpoblación de partidos y competencias obligan a los fanáticos de otros países a optar a qué competencias viajar y a cuáles no.

Para evidenciar mejor la poca concurrencia basta comparar las cifras con las que hubo en las últimas dos ediciones. En la Copa América Centenario de 2016 se mejoró el récord histórico y hubo 46.373 espectadores de promedio por partido. En la actual, el coeficiente de los primeros cinco partidos está apenas encima de la mitad: 25.801 (solo gracias a Brasil y la Argentina).

Los números actuales son similares a los que tuvo el torneo continental realizado en Chile, en 2015 (25.223 espectadores por partido de promedio), aunque con un detalle importante a tener en cuenta: los estadios del país trasandino tienen una capacidad de entre 15.000 y 30.000 asientos y solo el Estadio Nacional trepa hasta 50.000 localidades, mientras que en Brasil el escenario más pequeño es el Arena Corinthians, con 47.000 lugares.

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