Continúa la separación de fuerzas en el este de Ucrania para acelerar la aplicación de los acuerdos de paz de Minsk

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Bajo una estrecha supervisión de la OSCE, unidades del Ejército ucraniano y destacamentos de las milicias separatistas procedieron ayer a mediodía a retirar sus fuerzas a uno y otro lado de la línea de frente en la localidad de Petróvskoye, en la autoproclamada república de Donetsk. Se da así un nuevo paso hacia la desmilitarización del enclave con el objetivo de poder organizar una cumbre de jefes de Estado del llamado Cuarteto de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania).

Según el subcomandante del dispositivo militar ucraniano desplegado en la zona, Bogdán Bondar, la retirada de tropas efectuada ayer continuará a través del tramo comprendido entre las localidades de Petróvskoye y Bogdanivka, un sector crucial en la línea de frente, y ha supuesto el repliegue de una veintena de soldados, tres vehículos blindados y dos camiones.

Bondar explicó también a los medios de comunicación ucranianos que el próximo martes el material retirado debe haber sido trasladado a sus nuevos emplazamientos. A partir de ahí, prosiguió el responsable militar, «se deberá desminar la zona, desmantelar las fortificaciones y cerrar las trincheras en un plazo de 25 días». Bondar advirtió, no obstante, que cuando las temperaturas caigan por debajo de cero, previsiblemente en días ya próximos, «será imposible adecuar nuevas posiciones de despliegue y no se podrá tampoco proceder a retirar las minas».

En cualquier caso, añadió, «ningún otro tramo de la línea de frente figura en los acuerdos de Minsk». Bondar dejó claro también que, en caso de que los rebeldes de Donbass «violen lo pactado y ataquen a nuestras fuerzas, nuestros oficiales tienen orden de recuperar las posiciones anteriores».

Un paso de gigante

La retirada de tropas llevada ayer a cabo supone de todas maneras un paso de gigante hacia la solución de un conflicto que comenzó en abril de 2014 y, según la ONU, ha causado ya más de 13.0000 muertos. El repliegue en Petróvskoye debió haberse producido el lunes pasado, pero Kiev lo suspendió por supuestos disparos de las milicias separatistas.

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Este pequeño retraso provocó airadas protestas del Kremlin, cuyo portavoz, Dmitri Peskov, calificó de «preocupante» la actitud de los militares ucranianos. El presidente Vladímir Putin llegó a poner en duda que su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, pueda obligar a sus tropas a cumplir la orden de retirada.

Y es que la separación de tropas en Donbass está siendo contemplada por algunos militares y por los grupos ultranacionalistas ucranianos como una capitulación. Con anterioridad, el 29 de octubre, la retirada mutua de tropas tuvo lugar en la vecina república rebelde de Lugansk, en el poblado de Zólotoye.

Según el ministro ucraniano de Exteriores, Vadim Pristaiko, «se dan ya la condiciones para organizar la cumbre cuatripartita», durante la que Zelenski espera reunirse por primera vez con Putin. Tal y como ya anunció el presidente galo, Emmanuel Macron, el encuentro se celebrará en París, también con la presencia de la canciller alemana Angela Merkel, y la idea es que sea antes de que finalice noviembre. El tema central a tratar será la aplicación completa de los pactado en Minsk en febrero de 2015 según la fórmula propuesta en 2016 por Frank-Walter Steinmeier, entonces jefe de la Diplomacia germana y actual presidente del país.

Consiste en celebrar elecciones en las dos regiones rebeldes bajo la observación de la OSCE y con arreglo a la legislación ucraniana. Si los comicios discurren sin incidentes y dentro del respeto a las normas democráticas, Kiev deberá concederles un régimen autonómico. Después, deberá culminarse la desmilitarización de Donbass y devolver a Ucrania el control de la frontera entre Rusia y los dos enclaves soberanistas.

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