Consejos para volver a casa tras haber superado al coronavirus | Blog Sesenta y tantos

Se despertó tendida en el suelo. La cabeza le daba vueltas. Al incorporarse, extendió su brazo detrás de su nuca. Tocó un líquido viscoso. Apretó el pulsador que pendía de una cadena colgada de su cuello. Una voz femenina le preguntó qué le sucedía. Luisa, de 72 años, le contó lo sucedido. Además, le dolía el estómago y llevaba algunos días con algunas décimas de fiebre. La mujer que le escuchaba al otro lado del teléfono activó el protocolo ante un posible caso de covid-19. Al cabo de un rato, una ambulancia la trasladó al hospital. Tenía coronavirus. Después de dos semanas ingresada, Luisa ya se encuentra de nuevo en su domicilio, donde tendrá que permanecer dos semanas más en cuarentena.

El regreso a su domicilio la inquietaba. Durante el tiempo que permaneció allí, antes de contagiarse, había mantenido pulcramente todas las medias de higiene que la administración aconsejaba. Ahora con su vuelta, ¿qué medidas de higiene debía mantener durante su confinamiento? ¿Sería conveniente contratar alguna de las empresas de las que ofrecen un servicio de desinfección frente al coronavirus? Benito Almirante, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Vall d’Hebron Barcelona, señala que, en general, “no es necesario”. Este experto en enfermedades infecciosas afirma que “sí es conveniente hacer una limpieza a fondo en aquellas zonas del hogar donde hay más riesgo, como es el cuarto de baño, donde la persona realiza su higiene personal, pero en el sentido de que tenga que venir una brigada de limpieza a hacerla, no. Sería suficiente con realizar una desinfección con dilución de lejía para eliminar el virus por completo en todas las superficies del baño”. En cuanto al resto de los utensilios de la casa, como ropa, ropa de cama, cubiertos, vajillas, etcétera, “haciendo un lavado a 60 grados se eliminaría por completo el virus”.

A la pregunta de si los virus pueden sobrevivir durante varios días en el medio ambiente, el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d´Hebron explica que “es posible, pero que esto sea una condición suficiente como para que se pueda adquirir la enfermedad por estos virus, que sobrevivan en algún espacio del domicilio, no está demostrado”. En su opinión, “no es la realidad de la enfermedad; la realidad de la enfermedad es que se transmite de forma directa de una persona infectada, que tenga o no tenga síntomas, a otra persona que no está infectada a través de las gotas respiratorias que salen con la tos o los estornudos de una persona; los otros medios de poderse transmitir son posibles, pero muy infrecuentes”. El doctor Benito Almirante sostiene también que “cuando entramos en contacto con superficies que están contaminadas, tienen que estar contaminadas hace poco tiempo. Los virus permanecen muy bien en las gotas respiratorias que caen encima de una superficie, pero cuando esta gota desaparece el virus no tiene mucha posibilidad de sobrevivir y, sobre todo, de producir una infección, porque hay que tener un contacto con una cantidad importante de virus, que es la que está dentro de una gota de la tos, por ejemplo”.

En el caso de que uno de los miembros de la pareja esté ingresado y la otra persona permanezca en su domicilio, el doctor Jesús Molina Cabrillana, miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), mantiene que las pautas de higiene que debería poner en práctica la persona que se encuentra en el hogar serían las mismas que para el resto de la población. Resalta “la limpieza de aquellas zonas que habitualmente más se tocan y se comparten (interruptores de la luz, barandas, mandos de televisión, teclados de ordenador, teléfono fijo o smartphones)”. El doctor Molina Cabrillana mantiene que “las medidas más importantes son: mantener la distancia de seguridad, una higiene de manos frecuente, poner en práctica la etiqueta respiratoria y ventilación de la vivienda”.

Son muchas ya las personas mayores que han logrado zafarse del coronavirus y que, tras su retorno a su casa, son atendidas por familiares; en la gran mayoría de casos, hijos o parientes, o en su defecto personal de asistencia a domicilio. A muchos de ellos les provoca una gran ansiedad entrar en hogares cuyos ocupantes padecen o han padecido la enfermedad y se encuentran en cuarentena, ante el temor al contagio.

Para poder gestionar el “miedo” a ser contagiados durante una visita, Benito Almirante reitera que “no hay que tener una higiene tanto con el entorno como con el enfermo, porque este es el que tiene mayores posibilidades de transmitir la enfermedad, mucho más que el entorno”. E insiste en que, si se hace una higiene adecuada de los sitios comunes, en cuanto la persona deja de tener la posibilidad de transmisión, esa casa estaría libre. Otra cosa es que vuelva a entrar otra persona con el problema. Puede haber personas que estén asintomáticas, que pueden entrar de nuevo el virus en un domicilio y no tener ningún síntoma. «Pero las personas sintomáticas, alrededor de 14 días después de iniciados los síntomas, ya dejan de ser transmisoras, con lo cual el hogar estaría también libre de virus», concluye.

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