Condenados a aguantarnos

Mariàngela Vilallonga fue hasta septiembre una consellera de Cultura de la Generalitat de Cataluña que habría pasado sin pena ni gloria (como corresponde a cualquier conseller de Cultura), de no ser porque un día puso TV3 y descubrió con escándalo que había personajes de ficción y entrevistados que hablaban castellano sin que nadie se lo afease. Abroncó por ello al director de la corporación y, tras cesar en su cargo, replicó aquella bronca en directo en la propia tele, en una entrevista donde la entrevistadora, Cristina Puig, exhibió una templanza y una dignidad insólitas, en un país donde los políticos se pasean a caballo por las televisiones públicas.

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