Como una ola

El cambio climático es ya imparable en el corto horizonte en que han de tomarse decisiones de consumo, de inversión y de políticas públicas. La temperatura promedio de la Tierra dejará de subir sólo después de reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo que requiere de una sustancial caída de las emisiones netas, cerca del cero, algo que sólo prometen, sin fuerza legal aún, algunos países para la década de 2050. El último informe de Naciones Unidas sobre compromisos de emisiones señala que, si se implementara lo comprometido hasta ahora, las emisiones de carbono de 2030 serían sólo el 0,5% más bajas que las de 2010, muy lejos del rango de entre el 25% y el 45% necesario para cumplir el objetivo de París de 1,5 ºC-2 ºC, que se lograría en la segunda mitad del siglo.

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