Cómo innovar de la mano del fútbol | Es LaLiga en EL PAÍS

¿Cómo llegan un tren de altísima velocidad que viaja encapsulado en tubos al vacío o las últimas experiencias de arte digital interactivo al radar del fútbol español? Muchos de los equipos de LaLiga, como el Valencia CF o el Athletic Club, cuentan ya con la figura de un director de Innovación para sacar el mayor provecho e identificar todas aquellas posibilidades tecnológicas que amplíen el espectro de su principal negocio: los 90 minutos de partido en el campo de juego. Mestalla o San Mamés se han convertido en auténticos centros científicos donde el concepto de transformación digital ya asoma viejuno y donde ingenieros, técnicos y emprendedores trabajan a contrarreloj para descubrir nuevas soluciones que mejoren cómo viven el fútbol tanto los aficionados como los deportistas.

Franco Segarra se graduó en Ingeniería Informática en 2008 y al año siguiente hizo un máster en Inteligencia Artificial. En 2009 el concepto no estaba tan extendido como ahora. Trabajó en Londres en un proyecto de integración entre dos entidades bancarias y hace dos años y medio llegó al Valencia CF para encargarse de la gestión de datos del club, es decir, de acostumbrar a la organización a tomar decisiones basadas en el análisis de big data. “Creamos un proyecto de transformación digital, pero una vez que lo logras, tienes que empezar a innovar”, explica. Así fue como se convirtió en el director de Innovación valencianista, un área seguida de cerca por el propio presidente del club, el ingeniero electrónico singapurense Anil Murthy.

En el Athletic Club ficharon en julio de 2019 al economista Aitor Jiménez para liderar la nueva área de Innovación. Jiménez, que desempeñó durante tres años la función de responsable de innovación estratégica en el FC Barcelona, había hecho su carrera en el mundo de las consultoras tecnológicas y también fundó su propia startup, TapQuo, enfocada en desarrollar apps móviles. “Somos un departamento que piensa en el Athletic del 2025. Imaginamos el mañana del club, pero actuando hoy”, dice.

Para hacerlo, ambos clubes necesitaban de la ayuda de su entorno. En Valencia crearon el VCF Innovation Hub, un centro de encuentro en el mismísimo Mestalla con empresas emergentes de la zona. El presidente Murthy explica: “Promocionamos el talento de startups locales y las vinculamos con el complejo negocio del fútbol. Queremos conocer mejor a nuestros aficionados, atenderlos de una manera personalizada y desarrollar una nueva manera de interactuar con ellos para mejorar su experiencia”. Segarra añade: “Al final somos un club de fútbol, nuestros tiempos son distintos a los de unastartupy tenemos necesidades muy puntuales”.

Segarra identificó cuatro áreas para innovar dentro de la estructura de un club de fútbol como el Valencia CF: Medicina, Academia, Smart Stadium (estadio inteligente) y Fan Engagement (vinculación con el aficionado). Para abordar cada una de ellas, el club se ha aliado con diferentes emprendimientos. Con Atribus, por ejemplo, una empresa fundada por Miguel Ángel Cintas y Juan Carlos Martínez, puede ‘escuchar’ qué es lo que dice la gente en las redes sociales sobre la institución. O con Solver IA, del profesor informático de la Universidad Politécnica de Valencia Roberto Paredes, que a través de la inteligencia artificial intentará predecir qué abonados no acudirán al siguiente partido en Mestalla según distintas variables como el clima, la época del año, el rival o el horario, entre otras. También colaboran con BCoach, una app de gestión para equipos de fútbol lanzada en enero de 2020 y desarrollada durante casi cinco años por 25 entrenadores para facilitar sus propias tareas, que ya se usa en los equipos masculinos y femeninos del club.

La alianza más ambiciosa y futurista es la que el club ha firmado con Hyperloop UPV, un equipo de la Universidad Politécnica de Valencia, cuyo prototipo para aplicar esta tecnología de trenes de altísima velocidad que viajan encerrados al vacío en un tubo ha ganado varios concursos impulsados por Elon Musk, el fundador de Tesla. María Cuesta, su responsable de alianzas, tiene 19 años y está en segundo año de Ingeniería de Telecomunicaciones y ADE. El equipo de Hyperloop UPV se nutre de alumnos de la Politécnica. “En el Valencia CF están comprometidos con este tipo de cosas. Nosotros representamos esa búsqueda de mejora constante. Ellos no quieren ser solo un equipo de fútbol”, dice Cuesta, que sugiere que tal vez no es descabellado pensar que en 10 años la afición se traslade así al estadio.

En Bilbao, el Athletic Club lanzó un concurso de emprendedores llamado Smart Solutions for Smart Destinations (Soluciones inteligentes para Destinos inteligentes) junto a la Organización Mundial del Turismo y la Diputación Foral de Bizkaia. El presidente del club, Aitor Elizegi, explica de qué se trató: “Casi cien propuestas han sabido entender la potencialidad que un estadio como San Mamés puede ofrecer a sus aficionados y a los miles de turistas que escogen Bilbao”. Las ganadoras han sido Orwell VR, una empresa italiana fundada por el arquitecto Andrea Antonelli que desarrolla juegos de fútbol de realidad aumentada y que personalizará uno para el club; y Necsum, una compañía de Bilbao de experiencias digitales artísticas e interactivas que quiere transformar la forma en la que los aficionados se vinculan con el estadio y con el Athletic en toda la ciudad.

El fundador de Necsum, Mikel González, ingeniero y magíster en Artes Digitales, cuenta el propósito de trabajar mano a mano con el club de sus amores: “Queremos hacer de San Mamés y del Athletic Club un punto turístico a nivel internacional gracias a nuestra obra”. Necsum surgió hace dos años para extrapolar el entretenimiento de las casas y llevarlo a otros entornos. “Los videojuegos y las plataformas audiovisuales ofrecían un ocio muy encerrado, nosotros queremos descentralizarlo de la vivienda”, añade.

El mundo del balón crece a pasos agigantados. En España el fútbol profesional representa más del 1% del PIB, pero innovar dentro de él no siempre ha sido una tarea fácil. Segarra, del Valencia, aclara: “Es un entorno muy tradicional, pasional, que no se ha actualizado. No está al nivel de otras industrias porque su masa social es muy diversa y el rango de edad hace que sea difícil innovar sin generar ciertas incomodidades. El mayor reto es ver cómo continuar haciéndolo y a la vez ser fieles a nosotros mismos”.

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