¿Cómo guardo la mascarilla si tengo que quitármela en la calle? y otras dudas de quienes ya saben ponérsela bien | BuenaVida

Puede que hayas usado la mascarilla para ir a una tienda y a la salida decidas quedarte un rato en la calle. Hace un buen día y, como no hay nadie alrededor, quizá decidas quitártela. No es lo que recomienda el manual de uso. “Lo mejor es no tocarla”, opina el portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) José Jonay Ojeda. “Hay que ponerla cuando se sale de casa con la idea de no retirarla hasta volver”, añade. Pero el médico admite que, conforme avanzan las medidas de desconfinamiento, puede resultar difícil seguir la pauta.

Si no queda más remedio, Ojeda recomienda quitárnosla sin tocar nada más que las gomas —si es con las manos desinfectadas con gel hidroalcohólico, tanto mejor— y doblarla por la mitad, con el interior hacia adentro y sin tocar la parte exterior. Luego se introduce en una bolsa con cierre de tipo zip, como las que se usan para guardar los líquidos en los aeropuertos. Si uno quiere conservar la mascarilla una vez en casa, puede usar la misma estrategia. Eso sí, al sacarla hay que tener la precaución de no tocar el interior del recipiente.

La medida más efectiva sigue siendo mantener una distancia interpersonal de unos 2 metros, como mínimo de 1,5 metros. Cuando el espacio entre las personas es mayor, prescindir de las mascarillas, especialmente al aire libre, no es un problema. Si no se puede mantener la distancia es recomendable usarlas en cualquier situación, ya sea dando un paseo o al sentarse en una terraza (a no ser que la persona cercana a ti conviva contigo). En todo caso, usar mascarilla en todos los espacios públicos es una medida de precaución que podría tener un efecto positivo ante las aglomeraciones imprevistas y que Sanidad estudia hacer obligatoria.

Según un documento accesible desde la página web del Ministerio de Sanidad, se suele recomendar no usar las mascarillas durante más de 4 horas “por comodidad e higiene”. Ojeda explica que se trata de un periodo de uso continuado (el total puede ser mayor), y que hay que tener en cuenta que, al hacer este tipo de cálculos, “estamos trasladando parámetros de los centros sanitarios a la calle“. Por ejemplo, en un hospital, un médico puede llevar una mascarilla mucho más de 4 horas. El especialista en medicina preventiva y salud pública insiste en que lo correcto sería atender a las especificaciones del fabricante: si se trata de una mascarilla reutilizable debe indicar en qué condiciones. Como las mascarillas quirúrgicas no lo son, su eficacia no está asegurada después de un uso aunque pueda seguir siendo eficaz.

Nueva York se prepara para usar un tipo específico de luz ultravioleta para desinfectar sus autobuses y vagones de metro. En China, además de los vehículos, hay robots que han empleado esta luz ultravioleta, de tipo C (UVC), para desinfectar los suelos de los hospitales. Los científicos de Stanford que estudian los mejores métodos para desinfectar mascarillas N95 advierten de que puede no llegar a las capas internas del tejido y de que no se ha validado con el SARS-CoV-2, aparte de que es perjudicial para los ojos y la piel. Por otra parte, no es el tipo de luz ultravioleta que se usa en dispositivos domésticos (ni en las lámparas para secar el esmalte de uñas), y es aconsejable huir de bulos como el que ha circulado acerca de una lámpara portátil con la que se pueden desinfectar objetos.

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Para el médico, el caso de los deportistas es como el de cualquier otra persona. “Si uno está en un entorno en el que se puede mantener la distancia interpersonal creo que es mejor no utilizar mascarilla”, afirma. Y la distancia puede variar según el deporte. Pero, si no está garantizada, la prudencia llama a utilizar esta protección, advierte. También apunta que ponerse este elemento en la cara puede ser un problema si causa sensación de asfixia, especialmente las que permiten el flujo de aire con mayor dificultad. Si es necesario usarla porque se forman grupos de corredores o la densidad de personas en la calle es considerable, la solución más sencilla para seguir haciendo ejercicio sería bajar el ritmo hasta que la respiración sea cómoda.

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