Cómo destetar a un bebé sin morir en el intento

Cuando empecé a ir a la oficina mi hijo tenía nueve meses. Pasar de dar teta a demanda, para ser precisa a todas horas, a ir al trabajo y estar seis fuera de casa (del bebé) ha sido la cuesta arriba más abrupta de la maternidad. Y yo, he tenido la suerte de desplazar el problema hasta los nueve meses, dado que, hay madres que cuando acaban las bajas a los cuatro/cinco meses, se encuentran con un cachorro muy pequeño y haciendo malabares para poder cumplir con la recomendación de los pediatras y la OMS de los seis meses de lactancia materna exclusiva. Hay mujeres que se pasan dos meses encerradas en el cuarto de baño del trabajo, con el sacaleches en mano y mirando fotos del bebé. La soledad era eso. La falta de derechos sociales para con las mujeres grita en estos lavabos.

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