Comienza el Top 12, con la pasión de siempre e incertidumbre por el futuro

Alumni fue el campeón de una excelente versión del torneo de la URBA, la de 2018; mantener el nivel ya es un desafío mayúsculo para los mejores clubes de Buenos Aires. Fuente: LA NACION

La final de 2018 fue el corolario de todas las aspiraciones del rugby de Buenos Aires. Un gran espectáculo deportivo en la cancha, un comportamiento ejemplar en las tribunas no exento de fervor, difusión televisiva, un gran campeón que volvió a lo más alto y otro gran campeón que mostró su estirpe aun en la derrota. Hoy, el Top 12 de la URBA inicia otra temporada procurando construir a partir de aquel hito. La vara quedó muy alta, pero no hay razones para dudar de que esto ocurrirá en 2019. Año tras año aumentan la exigencia, la preparación, la dedicación, y con ello, el espectáculo, empujando los límites de un espacio que sigue conservando su esencia amateur.

Distinto asoma el panorama para 2020 (y más adelante), cuando está pautado el inicio de una Liga Sudamericana profesional, que absorberá buena parte los jugadores más encumbrados de Buenos Aires. Sus efectos en el Top 12 son todavía insondables. Pero no se puede desconocer, de la misma forma, que la propia exigencia del certamen empuja a jugadores y entrenadores a dar cada vez más sin recibir a cambio nada que no sea la satisfacción de jugar al rugby.

Tres entrenamientos por semana; gimnasio; análisis de video; un mínimo de 25 partidos de máxima exigencia en el año, que pueden ser 30. Eso, sin contar el “entrenamiento invisible” (descanso, alimentación). Y todo al mismo tiempo que el trabajo y/o el estudio y, en muchos casos, la familia. Algunos encuentran una salida profesional (sea en Jaguares o en el exterior), posibilidad que se acrecentará con la creación de la Liga Sudamericana. Otros se ven forzados a dejar el rugby, fenómeno que se produce a cada vez más temprana edad. La mayoría se sostiene impulsada por la pasión de representar a su club sábado tras sábado. Ese es el principal activo del rugby argentino.

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“Cada año el torneo es más exigente, por eso cada vez vemos menos gente grande jugando. Si uno no se entrena al máximo, la pasa mal en la cancha”, grafica Tomás De la Vega, el capitán de CUBA. “Cuanto más competitivo es el certamen, más alto es el nivel y más hay que prepararse para estar a la altura. Yo tengo la suerte de trabajar de manera independiente y puedo ir al gimnasio al mediodía y a los entrenamientos a la noche, pero hay que cuidarse con las comidas, descansar bien. Vale la pena. El rugby me dio todo”, profundiza el exjugador de los Pumas.

Distinto es el caso de Federico Miranda, medio-scrum de CUBA de la misma camada que De la Vega. A los 28 años, dejó de jugar: entre el trabajo y la espera de un tercer hijo, el rugby quedó relegado en sus prioridades. Benjamín Miguens se dedicará a los estudios y no estará en el primer semestre. Dos bajas sensibles para un equipo que quiere volver a ser protagonista importante luego de dos años flojos.

Alumni inicia el largo camino de la defensa de la corona sin pensar en el 5 de octubre, el día de la final. “Una vez que empieza el certamen nos olvidamos de que somos los campeones y volvemos a las bases y a tratar de llevar a cabo el plan de juego”, dice Santiago Montagner, un baluarte que regresa luego de estar casi todo 2018 marginado por una lesión. En cambio, el equipo pierde a dos jóvenes promisorios, Luca Magnasco y Tomás Corneille, que se fueron a Nueva Zelanda por un año en un intercambio. El comienzo del camino será hoy a las 15.40 en un televisado (ESPN Extra, por DirecTV), ante el SIC, uno de los que aparecen como favoritos.

Hindú, el más ganador de los últimos 23 años, la tendrá difícil para alcanzar su séptima final consecutiva. Además de aportar un gran número de rugbiers a los distintos seleccionados, este año no contará con el eterno Hernán Senillosa, que finalmente colgó los botines. Además, el pilar Nicolás Leiva se fue a jugar a Vicenza, de Italia. Pucará, San Luis y Belgrano fueron grandes protagonistas en la pasada temporada y procurarán repetir.

“Los que llegarán más lejos son los que tengan mejores planteles, a los que los afecten menos las lesiones”, piensa Martín Brousson, el capitán del CASI, que quiere volver a sus épocas de gloria. “Todos los partidos son difíciles y la exigencia física se siente en la segunda ronda”, añade el primera línea.

Los capitantes de los 12 equipos, en la presentación en GEBA. Crédito: URBA

En la tercera temporada con el formato de 12 equipos y dos ruedas de todos contra todos, semifinal y final (antes había 14 conjuntos y una rueda), es la primera vez que se juega a principio de año; se corrió el Nacional de Clubes a octubre y noviembre y se lo redujo de nueve a seis fechas. Por un lado, un alivio para el cargadísimo fixture (Hindú jugó 33 partidos en cada una de las últimas dos temporadas). Por el otro, la obligación de estar al máximo desde el primer compromiso, ya que antes muchos utilizaban el Nacional como preparación para el Top 12.

En 2020, el panorama volverá a cambiar. La Liga Sudamericana absorberá a un buen número de los mejores jugadores de Buenos Aires y será difícil que este crecimiento del torneo de la URBA se mantenga, aunque todavía son más las incógnitas que las certezas. Sólo se sabe de la firme intención de la UAR de promover el proyecto que tiene a World Rugby y a Brasil como principales impulsores, pero a la Argentina como foco necesario para el desarrollo de toda la región. ¿Habrá dos o cuatro equipos argentinos? ¿Dónde estarán? ¿Podrán los jugadores actuar también para sus clubes? ¿Cuántos argentinos se desempeñarán en los conjuntos de otros países?

“Entiendo que si un jugador se hace profesional no puede volver a jugar en la URBA”, sostiene Santiago Marotta, el presidente de la entidad. “Nuestra intención es limitar la cantidad de jugadores por club que puedan ir la Liga Sudamericana. En principio el límite sería de tres por club: dos a las franquicias argentinas y uno a las del exterior”, expresa el directivo. Una medida tendiente a proteger la competitividad de los clubes, pero injusta para un rugbier que vería coartada su carrera profesional.

Como sea, mientras siga siendo propulsado por la pasión, el rugby de Buenos Aires gozará de buena salud.

La jornada inicial

El programa de la primera fecha incluye estos encuentros:

  • Belgrano vs. CUBA, a las 13.40 (ESPN Extra)
  • Regatas vs. Atlético del Rosario, a las 15.30
  • La Plata vs. CASI, a las 15.30
  • Pucará vs. Hindú, a las 15.30
  • Newman vs. San Luis, a las 15.30
  • SIC vs. Alumni, a las 15.40 (ESPN Extra)

Lee más: lanacion.com.ar


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