Ciudades que luchan contra los rumores y la discriminación | Blog Seres Urbanos

Las ciudades son espacios de encuentro con un rasgo definitorio obvio: la diversidad. El espacio público es un lienzo donde se construye lo colectivo más allá de las narrativas hegemónicas de lo urbano. Diversidad sexual, política, étnica, religiosa, económica, formativa… son aspectos que se encuentran, a veces colisionando de frente, en calles, avenidas y plazas, o incluso en comunidades de vecinos, escaleras o centros educativos.

Para impulsar líneas de trabajo que promuevan el diseño de políticas innovadoras en el ámbito local basadas en el enfoque intercultural o fomentar estrategias antirrumores para prevenir la discriminación o mejorar la convivencia y la cohesión social, una veintena de ciudades españolas integran la Red de Ciudades Interculturales (RECI), un proyecto que opera en España desde enero de 2011. Dani de Torres Barderi, director de la Red y experto del programa Intercultural Cities del Consejo de Europa, explica vía correo electrónico de qué se trata la RECI y cómo opera en ciudades tan diferentes entre sí como Barcelona, Bilbao o Tenerife.

La estrategia consiste en incorporar el enfoque antirrumores en muchas políticas e impulsar actuaciones de formación y sensibilización que impliquen a perfiles y colectivos muy diversos, por ejemplo, a los jóvenes.

P: ¿Quiénes son los agentes antirrumores?

R: Son personas que deciden adoptar una actitud proactiva en este objetivo de cuestionar los prejuicios y promover el pensamiento crítico. Un agente antirrumor puede ser una profesora de escuela que decide abordar esta cuestión entre sus alumnos, puede ser una compañía de teatro, un monitor de deporte, un periodista, una profesional sanitaria, de una empresa o de una ONG. Lo que quiero decir es que no existe un perfil único que debe realizar un tipo de acciones. Lo importante es formarse e incorporar este enfoque en su ámbito de actuación. Pero también hay muchos agentes antirrumores que se articulan alrededor de redes antirrumores que deciden colaborar de manera activa para diseñar acciones conjuntamente y colaborar con otras redes antirrumores de otras ciudades. Por ejemplo, en España se organiza anualmente un encuentro juvenil antirrumores en el que jóvenes de diferentes ciudades se juntan tres días para intercambiar experiencias, desarrollar nuevos proyectos o instrumentos y profundizar en su formación.

Desde la perspectiva de las políticas públicas de las ciudades el enfoque intercultural implica que el conjunto de áreas municipales incorpore los principios interculturales en el diseño de todas las políticas desde una mirada transversal y como un proceso de transformación dinámico y en permanente aprendizaje.

Los principios son:

1. Avanzar hacia la igualdad real y efectiva de derechos, deberes y oportunidades de todas las personas a partir del compromiso con la no discriminación y la equidad. Esto requiere identificar los espacios de desigualdades y discriminaciones que por ejemplo dificulten el acceso a servicios básicos. Ejemplos de actuaciones:

  • Compromiso con una política de empadronamiento activo de todas las personas que viven en la ciudad y que es la principal vía de acceso a unos servicios mínimos.
  • Disponer de indicadores e información rigurosa sobre los espacios de discriminación y vulnerabilidad y la creación de recursos e instrumentos específicos como por ejemplo la Oficina para la No Discriminación del Ayuntamiento de Barcelona.
  • Compensar el impacto de desigualdades de carácter más estructural vinculadas al contexto económico, el mercado laboral, el sistema de salud o el acceso a la vivienda con políticas activas de formación, apoyo, asesoramiento etc. que de adapten a la diversidad de perfiles socioculturales.

2. El reconocimiento y respeto de la diversidad cultural como un aspecto estructural de la sociedad que es necesario reconocer y poner en valor desde el respeto a derechos fundamentales y la democracia.

Afirmar que no hay culturas mejores que otras no significa que no se pueda debatir críticamente sobre diferentes elementos culturales de todas las culturas, desde la perspectiva de la defensa de los derechos humanos y derechos fundamentales como por ejemplo la igualdad entre hombres y mujeres, entre otros. Esto implica una cultura del diálogo intercultural que tenga muy presente las relaciones de poder y las situaciones de vulnerabilidad.

Ejemplos:

  • Que el personal de la propia administración represente, a todos los niveles, la diversidad sociocultural de la ciudad.
  • Que la narrativa que se hace de la ciudad y su forma de comunicarla refleje la diversidad real (desde las campañas de comunicación, al nomenclátor).
  • Que los programas y equipamientos como bibliotecas, centros cívicos, casales etc. se adapten a la diversidad de su entorno.
  • Que se promueva el pensamiento crítico y se abran debates complejos sobre los conceptos de diversidad cultural, los derechos, el etnocentrismo y las realidades históricas que han condicionado muchas desigualdades.

3. Facilitar entornos que promuevan la interacción positiva y la generación de vínculos y sentidos de pertenencia compartidos a partir de los elementos comunes y compartidos que favorezcan la cohesión social, la convivencia. Ejemplos:

  • Políticas activas contra los procesos de segregación urbana y educativa.
  • Diseño del espacio público desde un punto de vista inclusivo, que ponga a las personas en el centro y tenga en cuenta la diversidad de usos y necesidades y se gestionen de manera proactiva las complejidades de convivencia desde los servicios de mediación.
  • Impulso de iniciativas culturales, sociales, deportivas a nivel comunitario que faciliten los espacios de interacción positiva en condiciones de igualdad a partir de la dinamización cultural, social y deportiva.
  • Impulso de estrategias para promover el pensamiento crítico y la empatía y cuestionar los estereotipos y los prejuicios, como la estrategia antirrumores.

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