Chris Reynolds, la viñeta como inquietante lugar mental

A veces pasa. A veces el alumno rescata al maestro. El maestro ni siquiera sabe que es un maestro. Ha estado escribiendo o, en este caso, ha estado dibujando sus historias desde hace un tiempo sin tener la sensación de que importaban demasiado. Pero lo hacían. Alguien las había encontrado y las había convertido en aquello que le decía que lo que estaba a su vez tenía un sentido. Eran un pequeño tesoro escondido. Y entonces ese otro alguien se hizo famoso, y empezó a decir que buena parte de lo que el mundo estaba viendo se lo debía a un artista que había pasado lamentablemente desapercibido. Ocurrió en el caso de John Fante. Charles Bukowski no hizo otra cosa que intentar seguir sus pasos. Y cuando se hizo famoso, hizo famoso a un Fante entonces ya moribundo. No es exactamente eso lo que ha pasado con Seth y Chris Reynolds, pero es algo parecido.

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