Chispas de verdad

Las empresas familiares son la base de la economía por su número y porque tienen un horizonte a largo plazo. Por su naturaleza, persiguen ser sostenibles y no tanto lograr el máximo beneficio, además de endeudarse menos y tener más capitalización porque en muchos casos no reparten dividendos para reinvertir. Es el caso del Grupo Hotusa que preside Amancio López Seijas, que acaba de reinaugurar el Hotel Euroestars Real de Santander, un edificio de 101 años propiedad de la familia Botín. El hotelero, un gallego que ha construido desde Barcelona un emporio de más de 200 establecimientos en 20 países en solo 40 años, prefiere hacer negocios con una «family office» que con un fondo de inversión, por la mirada a largo plazo de los primeros frente al interés cortoplacista de los segundos.

En descargo de las acusaciones de «negrero» que Colau vierte sobre la figura de Antonio López, el presidente cántabro Miguel Ángel Revilla recuerda que todo el mundo que viajaba a Cuba en su época lo hacía en la Trasatlántica del marqués de Comillas, a quien en marzo le retiraron una estatua en Barcelona, ciudad en la que destacó como mecenas de la Reixaixença. Emparentado con el industrial Eusebio Güell, López tenía como capellán personal al poeta Jacint Verdaguer. La historiadora María del Mar Arnús asegura que no existe ningún documento serio que avale el origen «negrero de la fortuna del marqués de Comillas. Solo «unos libelos publicados por su cuñado, Francisco Bru», probablemente por «envidia y resentimiento» agraviado por el reparto de la herencia.

Frente a los libelos, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha abierto la puerta a una regulación de la libertad de expresión con el argumento de que ese derecho fundamental «no lo resiste todo». Lo expresó en su intervención inaugural de la XVI Jornada de Periodismo Coca-Cola, organizada por la Asociación de Periodistas Europeos en el Euroestars Madrid Tower y titulada «¿Quién paga la mentira? ¿Es de pago la verdad?». Calvo cree que «la mentira la paga la calidad de la democracia», porque tantas «fake news» «nos formatea y educa». Es la ciberguerra, donde no hay ni chispa de verdad.

Joan Carles Valero

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