China es culpable

Ocultación, primero. Durante varias semanas. Luego, engaño. Sobre la gravedad de la epidemia. Sobre la rapidez del contagio. Sobre el número de víctimas. Y especialmente sobre su origen. ¿Un mercado húmedo o el laboratorio virológico? ¿Un accidente involuntario o el resultado doloso de un experimento con armas biológicas? Luego, acaparamiento de mascarillas, equipos protectores y respiradores, para asegurar su propio abastecimiento y beneficiarse maquiavélicamente con un benévolo suministro a los países necesitados, como Italia o España, y culminar así la operación de propaganda.

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