China combate los aranceles de Trump con más libre comercio en Asia

Dañada por una virulenta guerra comercial con Estados Unidos que está ralentizando su economía, China promete seguir abriendo su gigantesco mercado. Para ello, su ciudad más desarrollada y cosmopolita, Shanghái, acoge por segundo año consecutivo la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, en sus siglas en inglés), inaugurada el martes por el presidente Xi Jinping. Con la participación de 155 países y regiones y 26 organizaciones internacionales, que muestran productos de casi 4.000 empresas en un recinto de 360.000 metros cuadrados, esta feria es una creación del propio Xi que resume sus aspiraciones globales como líder de la superpotencia china. Bajo el lema «Nueva era, futuro compartido», dos temas recurrentes de la propaganda del régimen, la edición de este año cuenta con la lustrosa presencia de Emmanuel Macron porque Francia es uno de los países invitados de honor. A él se suman otros dirigentes como los primeros ministros de Grecia, Kyriakos Mitsotakis; Serbia, Ana Brnabic; y Jamaica, Andrew Holness. Ante ellos, Xi Jinping prometió seguir abriendo la economía china y aumentando sus importaciones. «Tenemos que derribar muros en lugar de levantarlos. Debemos permanecer firmes contra el proteccionismo y el unilateralismo. Hemos de eliminar barreras comerciales, optimizar los valores globales y las cadenas de suministro, impulsando juntos la demanda del mercado», arengó Xi en su discurso inaugural, según informa la agencia de noticias Xinhua. Aunque el presidente chino pretende erigirse en adalid de la globalización y el libre comercio frente al proteccionismo arancelario que abandera Trump en EE.UU., el autoritario régimen del Partido Comunista aún mantiene el control de importantes monopolios estatales, como la energía, las telecomunicaciones y las infraestructuras. Por ese motivo, muchos ven esta feria como un mero ejercicio propagandístico con más lucimiento para sus asistentes que contenido real. A tenor de una encuesta de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, muchas de las empresas que participaron el año pasado han vuelto a acudir a esta edición, pero la mayoría no tenía grandes expectativas porque el 47% de los acuerdos alcanzados entonces todavía no se han cumplido. Tal y como detalló el propio Xi en su alocución, se han completado 23 de los 98 acuerdos firmados el año pasado, lo que significa que la gran mayoría, 75, siguen en fase de desarrollo o eran una simple declaración de intenciones. Decepción Esta incertidumbre coincide con la nueva decepción con que se ha clausurado este año la edición de otoño de la Feria de Cantón (Guangdong), el evento comercial más importante de China y al que suelen acudir compradores de todo el mundo. Por tercer año consecutivo ha vuelto a registrar un nuevo declive en el volumen de negocio. Según informa el periódico «South China Morning Post», sus contratos ascendieron a 207.000 millones de yuanes (26.668 millones de euros), lo que supone una caída del 1,9% con respecto al año anterior. Dicha disminución es similar a las registradas en las ediciones de abril y octubre del año pasado. Aunque los organizadores esperaban unos 200.000 compradores visitando los 60.767 puestos expositores, al final fueron algo menos: 186.015. A tenor del citado rotativo, la reducción fue especialmente notable en los clientes procedentes de EE.UU., que sigue siendo el primer destino exportador de China pese a la guerra comercial. En los nueve primeros meses de este año, las exportaciones chinas al mercado estadounidense han caído un 10,7% con respecto a 2018, mientras que sus importaciones han descendido mucho más: un 26,4%. A pesar de estos problemas y de la guerra comercial, en la Feria de Importaciones de Shanghái ha aumentado un 18% la participación de empresas estadounidenses. Con 192, suponen el país con mayor representación. Todo un ejemplo de que, pese a las dificultades, ninguna compañía que se precie se puede permitir el lujo de no estar en China. Como muy bien resumió el presidente Xi Jinping, «el mercado chino es tan grande que todos ustedes deberían venir a ver lo que tiene que ofrecer». Ese año ha aumentado un 18% la participación de empresas estadounidenses, hasta sumar 192 Para ello prometió ampliar el acceso de las compañías extranjeras y seguir impulsando iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda («La Franja y la Ruta»), donde se han firmado 197 acuerdos de infraestructuras y comercio con 137 países y 30 organizaciones internacionales. De hecho, las naciones integradas en este proyecto, que mejora las infraestructuras para potenciar el comercio, ya suponen el 37% de los negocios que se hicieron en la Feria de Cantón. Además, Xi se congratuló por el acuerdo alcanzado el lunes en Bangkok para formar el próximo año la Alianza Económica Regional (RCEP, en sus siglas en inglés), que incluirá a 15 países que suman el 30% de la economía global. Con la presencia de los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, será el mayor mercado común del mundo, pese a que la India se descolgó al final. Paradojas del siglo XXI: frente a los aranceles de un magnate capitalista como Trump, el régimen comunista chino propugna más libre comercio. Francia firma acuerdos por 13.500 millones de euros Durante su segunda visita a China, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, apadrinó junto a Xi Jinping acuerdos comerciales por 13.500 millones de euros en campos como la aviación, energía, agricultura y finanzas. Frente a los aranceles de Trump y la salida de Estados Unidos del Acuerdo del Clima de París, ambos abogaron por el libre comercio y se conjuraron contra el calentamiento global. Su comercio bilateral ascendió el año pasado a 62.900 millones de dólares (56.800 millones de euros) y la inversión china en Francia sumó 17.500 millones de dólares (15.800 millones de euros) en 5.600 proyectos.

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