Carmena deja sin seguridad policial las sedes de las 21 juntas de distrito

Hace diez días que ningún policía municipal controla el acceso en la sede de la Junta Municipal de Chamberí, donde trabajan a diario un centenar de empleados, entre funcionarios y personal adjunto. Desde que se jubiló el agente, nadie ha sustituido su puesto y el escáner y el arco de seguridad permanecen apagados. Este es sólo un ejemplo de lo que sucederá a partir de ahora en los 21 distritos de la capital. El área de Seguridad, Salud y Emergencias, dirigida por el concejal Javier Barbero, dio la orden el pasado 11 de febrero de no reemplazar los puestos de los agentes que prestan el servicio de vigilancia en los edificios de las Juntas Municipales de Distrito cuando cumplan la edad pactada en el convenio de prejubilación.

«Cuando se produzca la jubilación de un policía que preste servicio en la Junta Municipal, no se sustituirá por otro», indica la nota interna rubricada por el comisario general de la Policía Municipal, Teodoro Pérez García, que fue enviada a la división de Planificación y Coordinación Territorial el 11 de febrero. En la misiva, a la que ha tenido acceso ABC, se informa de que, a cambio, «se realizarán visitas muy frecuentes (a los edificios) contactando con los funcionarios que prestan servicios en ellos. Éstas se mantendrán hasta que las Juntas Municipales se doten de seguridad propia».

La solución propuesta por el Ayuntamiento pasa por que los agentes realicen «visitas frecuentes» hasta que las Juntas Municipales se doten de seguridad propia

«Lo tremendo es que el Ayuntamiento no haya podido prever esta situación cuando sabían que iba a suceder», censura en declaraciones a ABC el portavoz de la sección de Juntas Municipales de Comisiones Obreras, Julio Novillo. «No queremos contribuir a privatizar el servicio, pero, al menos, tendrían que haber previsto la tramitación de un contrato de seguridad privada para todas las juntas en vez de que cada una tenga que hacer un apaño o, en el peor de los casos, quedar totalmente desprovistas», censura el representante sindical, que recalca que la «mera presencia de los agentes ataja tensiones entre los usuarios y los funcionarios».

Para CC.OO. es imprescindible recuperar este servicio, puesto que «juegan un papel preventivo y pueden atender problemas en primera instancia». «Un bedel no puede interpretar lo que se ve en el escáner y saber qué riesgo entrañan esas imágenes; tampoco tiene la potestad para cachear a nadie», argumenta.

«El escáner y el arco de seguridad están apagados. La situación está creando alarma entre los empleados», denuncia la vocal del PSOE en Chamberí, Pilar Rodríguez

Entre 2010 y 2016, al eliminarse la tasa de reposición, las plantillas de la Policía Municipal se encogieron de forma sustancial: de 7.300 efectivos pasaron a 5.100. Es decir, perdieron 2.200 agentes, según los datos proporcionados por los sindicatos. Y desde 2016 apenas se han convocado 99 plazas. Aunque se prevén otras 600, estos agentes no estarán patrullando hasta 2020, ya que tienen que cumplir un periodo de entrenamiento en la academia. «El problema es que se jubilan más de 400 policías y antes de que acabe 2020 lo harán otros 600», advierte la portavoz del PSOE en la Junta de Distrito de Chamberí, Pilar Rodríguez.

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«En Chamberí estábamos escasos de medios y ahora tenemos diez policías menos. Desde que el policía se jubiló, el escáner está apagado y la gente accede sin ningún tipo de control, la situación está creando alarma entre los trabajadores y los usuarios del edificio», denuncia esta vocal vecina que llevó al último pleno del distrito una moción de urgencia para revocar la orden de no sustituir las bajas.

Moción de urgencia del PSOE

En concreto, la iniciativa reclamaba que la Junta «anulase la disposición que suspende el servicio de vigilancia» y exigía que se tomasen medidas para «realizar la vigilancia con otros medios que aseguren los mismos niveles de seguridad». La proposición fue aprobada por mayoría con los apoyos del PP y Ciudadanos. Ahora Madrid, sin embargo, rechazó la iniciativa y porque consideraron que era una maniobra de «demagogia».

«La Policía Municipal sigue abriendo y cerrando el edificio cada inicio de la jornada laboral, se están estableciendo rutinas de paso de alta frecuencia de las patrullas del distrito para que controle este edificio. Por supuesto, los sábados cuando se celebran matrimonios en el edificio hay presencia policial controlando el acceso», justificó la concejal-presidenta de Chamberí, Esther Gómez, que admitió que el contrato privado tardará en tramitarse y que, mientras, no están dispuestos a retirar efectivos de la calle. Una dicotomía que la oposición no puso sobre la mesa, sino que reprocharon la falta de previsión y alternativas.

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