Canelones de escalivada | Recetas El Comidista EL PAÍS

El verano se acaba. Posiblemente, poco después de que leas esto, ya se habrá terminado del todo, los niños habrán vuelto al colegio, las hojas estarán empezando a ponerse rojas y tú te preguntarás qué leches he venido a descubrirte con semejante afirmación. En cualquier caso, septiembre ya está aquí y octubre empezará a apretar en nada y menos.

Antes de que vengan los boniatos, las castañas y otras lindezas de los meses frescos­fríos, podemos rebelarnos contra el inevitable paso del tiempo, levantar el puño y comer pimientos y berenjenas por última vez, como el niño que corretea a las diez de la noche un domingo sabiendo que al día siguiente hay colegio.

Me gusta encender el horno en verano, aunque sea para cosas puntuales. Lo mejor de estos canelones es el relleno que, sin duda, te comerás a cucharadas a menos que alguien te detenga a punta de pistola. Puedes hacer como yo y triturarlo todo junto u optar por cortar la escalivada a cuchillo y luego simplemente mezclarla con el mató (en este caso puedes invertir las proporciones mató/escalivada, ya que picado a manos el relleno queda con más cuerpo). Eso sí, ten en cuenta que yo uso canelones ya formados y precocidos, así que tendrás que adaptar ese paso a la preparación de la pasta que hayas comprado.

Dificultad

Si compras tubos de canelones precocidos, todo bien. Si vas a formarlos tú es un poco más difícil, pero no demasiado.

Ingredientes

Para 4 personas (con saque)

Preparación

Nota de la Defensora del cocinero: El mató es un queso fresco frecuente en Cataluña. Si no lo encuentras en tu mercado, puedes sustituirlo por un queso fresco de cabra consistente no cremoso. Como en El Comidista no nos falta de nada, también puedes hacerlo tú mismo siguiendo esta receta de mató y labne caseros.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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