C. Tangana: “La industria está vacía de corazón. Da entre pena y asco” | ICON

«Para nosotros, a final de año se cierra un ciclo”, dice el cantante conocido como C. Tangana. “Llevamos todo 2019 negociando, intentando cambiar nuestras condiciones contractuales, porque se acaba el contrato con Sony y con los distribuidores. Y finalmente hemos conseguido afianzar el equipo y tener control total del proyecto. Así que estas son fechas muy importantes para todos».

Tangana, nacido Antón Álvarez (Madrid, 1990) y conocido por sus amigos como Pucho, es el mismo hombre que cuando hace un año y medio le preguntaban: «¿Cuánto falta para que la prensa y la industria empiecen a tomarse a los de tu generación en serio?», contestaba, «en mi gremio aún soy un chavalín que no tiene ni idea». Hoy, a punto de cumplir los 30, ni siquiera cree haberlo dicho. «Tú sabes cómo son estas cosas, seguramente no contesté exactamente eso. Pero, de cualquier manera, llevo 15 años rapeando y ya me he enterado de cómo funciona la cosa. Sobre todo creo que algo sé de la relación de la música con la industria. Y creo que está sucediendo lo que yo planteaba hace tres años: que no fuera la industria y la prensa la que nos dijera cómo éramos, sino que habláramos nosotros mismos. Empoderarnos un poco como generación».

Se habrán fijado en que el rapero madrileño habla en primera persona del plural. No es retórica. Parece incapaz de referirse a sí mismo sin incluir a «mi crew», a su equipo. «En la industria siempre estás viendo que la gente no suele trabajar mucho con su peña. Las relaciones laborales suelen durar muy poquito. Y es muy raro que la gente siga con las personas con las que empezó. Para mí, eso siempre ha sido un valor muy importante. Queríamos darle forma y hacer algo que visualmente representase ese orgullo de familia que nos da el seguir reconociendo a las personas que estaban allí cuando no éramos nadie”.

Se refiere a esta serie de fotos que nos ha hecho llegar. Son 14 instantáneas firmadas por Alex C, el seudónimo del fotógrafo madrileño Álex Cascallana, con el título Christmas family portrait: los colaboradores más cercanos de Pucho en una particular visión de la felicitación navideña de toda la vida. Está Kigo, su representante; Álex Turrión, su estilista; la actriz Carla Paucar, Sofía Conti, alias FLACA y miembro del Colectivo Chica Gang, y el dúo de fotógrafo y estilista que forman Javier Ruiz y Rocío Álvarez. “La idea principal era un retrato de familia, pero tampoco queríamos que fuese una cosa coñazo. Se les ocurrió a Javi, a Rocío y a Carla que fuera una cosa así de ochentera, disfrazados y con un fondo hortera. Se acabó convirtiendo en esto. Falta gente, claro. Digamos que es el núcleo duro, las personas que diariamente nos tenemos que hablar y sacar adelante el proyecto”.

Son las personas que aparecen en las fotos del artículo. Cada una de ellas con la visión que C. Tangana tiene de ellos. «Tiene que ver con la forma en la que yo veo la vida en general. Al final, la gente con la que me relaciono, y tengo amigos de toda la vida, es gente que me estimula creativamente. E intento que no se vayan. Lo difícil es que la industria te permita trabajar con ese tipo de gente. Porque hace tres o cuatros años todos estábamos trabajando en otras cosas: en un bar, en el aeropuerto, en una gasolinera o vendiendo por teléfono líneas de móvil. Conseguir que tu entorno creativo, que te ayudaba cuando no tenías nada, siga contigo es una lucha. Mira, yo creo que la industria está vacía de corazón. Cuanto más tiempo paso, más siento que la gente no se preocupa de las relaciones personales. Da entre pena y asco».

Ese proyecto, C. Tangana, es ahora un nombre asentado, con repercusión fuera de España y con una cuenta corriente rebosante. Pero ha habido momentos de duda: «He tenido muchas veces la sensación de que todo se podía ir a la mierda. Creo que estaba bien la idea, que la visión era buena. También creo que, en general, la escena ha respondido. Al principio hubo mucho rechazo y yo era un poco incomprendido por hablar de los números que hacíamos en Spotify, o por firmar con una multinacional. Pero ahora, tres años después, todos lo hacen. Por lo menos los que están avanzando. Incluso las multinacionales están copiando ese modelo: coger artistas, dejarles que sean ellos los que hablen y ver quién tiene una visión poderosa, en vez de hacer lo que siempre han hecho: coger un artista a una temprana edad y dirigirle a ver donde le llevan. Y en cuanto a la música urbana, ya lo estamos viendo. Cualquier artista pop está intentando subirse al carro».

Se ha cumplido una profecía que se repetía hace un tiempo. «La música urbana es el nuevo pop», decían como un mantra. «Decían, no», corrige. «Eso lo dije yo. Yo lo veía claro, pero hacía falta que la escena local también. Todo el mundo escuchaba a Daddy Yankee, todo el mundo escuchaba a J Balvin o a Maluma. Pero en España lo que faltaba es que fuéramos nosotros los que nos hiciéramos con la escena y no artistas importados. Y rompiéramos con el anterior mainstream, los concursantes de Operación Triunfo y todo eso».

No hay más que mirar las listas de los más escuchados en Spotify o vistos en YouTube para notar que la música latina es ahora el estilo dominante. «Lo que manda es en general la música en español, el reguetón y la música urbana. Para mí el momento clave es el boom del hip-hop y el rhythm and blues en Estados Unidos. Y alguien en Panama, en Colombia o en Puerto Rico toma nota y se apropia de eso».

Quizás por eso da la impresión de que en 2019 Tangana ha pasado más tiempo en América que en Europa. Argentina, Chile, México, Los Ángeles, Miami… «En realidad para mí 2019 ha sido el año de decidir quién era yo, de testar qué quiero hacer, si quiero tener algún tipo de trascendencia dentro de la cultura de España. Ha habido mucho éxito, mucho viaje, pero casi todo lo que ha salido ha sido fruto del trabajo del año pasado. Lo que he hecho ha sido trabajar para el 2020, porque en 2020 cumplo 30 y quiera o no eso siempre te hace pensar y replantearte cositas».

– ¿Te da vértigo cumplir 30?

– Como persona no me da vértigo, estoy muy contento, pero como artista, sí. Tengo que pensar en lo que estoy haciendo, quién quiero ser y cómo quiero verme dentro de 10 años. No me gustan todas las vías que se pueden coger como artista. A mí la que me gusta es la de los artistas que trascienden, que aportan algo a la cultura, que perduran en el tiempo y que inspiran a mucha gente. En este mundo, la treintena es el apogeo, el momento de sumar números uno, de ganar mucha pasta. Pero para mí siento como que tengo que empezar a pensar en qué se va decir de mí cuando me muera. Como músico me inspira mucho Dylan. Pero no me veo solo como músico, así que no sé que va a pasar en el futuro.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!