“Buenos días, señor presidente” | El Viajero

Para los mitómanos, Cape Cod y las islas de Nantucket y Martha’s Vineyard son un destino ideal. Como en ninguna otra parte en este tranquilo rincón del Estado de Massachusetts frente al océano Atlántico se concentra, sobre todo en verano, la mayor población de famosos y ricos por metro cuadrado. Aquí viven un centenar de las principales fortunas norteamericanas, celebridades como Bill Murray o Meg Ryan tienen su mansión, y los presidentes estadounidenses suelen elegir sus playas para huir del pegajoso estío de Washington. El último, Barack Obama, que alquiló una casa en Martha’s Vineyard, donde se dejó ver jugando al golf el verano pasado.

Pero Cape Cod es, sobre todo, el territorio de los Kennedy. Llegaron en 1926, cuando el patriarca, Joseph P., y su esposa, Rose, alquilaron una casa frente a la playa de Hyannisport. En 1928 Joseph Kennedy la compró y amplió para dar cabida a sus nueve hijos. La finca de Marchant Avenue acogió las vacaciones de todos los hermanos Kennedy hasta que John y Robert compraron casas propias. La de John y Jackie, situada cerca, en el 111 de Irving Avenue, es un lugar de peregrinación.

La huella del presidente asesinado en Dallas en 1963 se mantiene indeleble en Hyannisport. Aquí John Kennedy estableció el cuartel general de las elecciones de 1960 y aquí se enteró de su victoria cuando por la mañana su hija de tres años Caroline le despertó con un “good morning, mister President” (buenos días, señor presidente). El antiguo ayuntamiento de Hyannis acoge ahora el Museo John F. Kennedy, en el 397 de Main Street. Por ocho dólares se puede ver una colección de fotografías particulares, películas y recortes del Cape Cod Times. Kennedy niño, joven, adulto y presidente, navegando, pescando, sonriendo, abrazando a Jackie o jugando con sus hijos. La ruta Kennedy en Hyannis se completa con 10 paradas; entre ellas, la iglesia católica de Saint Francis Xavier donde iban a misa, el sobrio monumento conmemorativo diseñado por la viuda o la plaza donde el presidente proclamó su victoria en 1960. Pero en las amarillentas páginas se atisba que los infortunios de la saga también llegaron a Cape Cod, primero con la muerte del segundo hijo varón, Patrick, a los dos días de nacer, y más tarde con el asesinato del presidente en Dallas.

Pero Cape Cod es mucho más que páginas en la biografía de los Kennedy. En 1620 fue de los primeros lugares colonizados por los europeos y donde tuvo lugar su primer encuentro con los nativos. En First Encounter Beach (la playa del primer encuentro), en Eastham, un monolito lo recuerda. El único rastro que queda de los primeros habitantes es la tumba de Mogahouk, jefe de los kakopee, cerca de Truro por la US 6, aunque su ubicación es una conjetura.

Mucho más documentado es el rastro que dejaron los cazadores de ballenas que en el siglo XIX vivieron en esta zona. Herman Melville en Moby Dick inicia la epopeya sobre la caza de ballenas en Nantucket. Los beneficios derivados de la captura de ballenas y cachalotes todavía se perciben en las magníficas casas a lo largo de los 640 kilómetros de costas. Mansiones ocupadas ahora por los turistas adinerados de Nueva York y Boston que a finales del XIX descubrieron el paraíso.

En menos de cuatro horas en coche por la 93 se llega desde Boston hasta Sagamore Bridge, puerta de Cape Cod. Además, un ferri une la capital de Massachusetts con Provincetown, la población más al norte de la península. Provincetown es todo bullicio y actividad en verano, con una numerosa comunidad gay, refugio de artistas el resto del año, que disfrutan de su preciosa y silenciosa bahía. Hacia el sur, en bicicleta por las vías habilitadas, o en coche por la US 6, es imprescindible detenerse en el Cape Cod National Seashore, un formidable parque natural que ocupa casi toda la costa atlántica. A lo largo de la carretera y perfectamente señalizados están algunos de los 10 faros que en los siglos XVIII y XIX evitaban naufragios. El Nauset Ligth en Eastham, o, desde la carretera 28, los de Hardings y Chatham, están situados cerca de magníficas playas.

La tradición ballenera de Cape Cod se ha convertido en experiencia ecoturística. Entre abril y junio, los gigantes del mar empiezan su viaje hacia aguas más cálidas y pasan frente a la costa de Massachusetts. Es el momento para verlos en su hábitat natural, en el santuario marino Stellwagen Bank National, frente a la boca de la bahía de Cape Cod. Las enormes ballenas jorobadas de entre 10 y 15 metros son las más habituales, pero también se divisan delfines y tortugas. Las visitas se realizan bajo la guía de expertos, y en las oficinas de turismo o en los hoteles se puede formalizar la reserva para una observación a bordo de un barco dotado con sónar que localiza las ballenas.

Pero cualquier época es buena para ir a Cape Cod. Ya lo decía John F. Kennedy: “Vuelvo a pasear por la playa de Cape cuando tengo que tomar una decisión difícil”.

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