Bélgica vapulea a España y le deja sin oro y sin billete a Tokio

El sueño dorado de España acabó de la forma mas dolorosa, con una contundente derrota y sin un atisbo de opciones de gol. Bélgica fue un rodillo que dejó al equipo español sin oro y sin el premio adicional, la clasificación directa para los Juegos Olímpicos de Tokio el próximo verano.

Quico Cortés y Sergi Enrique, dos de los supervivientes del último oro en 2005 y plata en 2007, tomaron la palabra tras los himnos tratando de oírse por encima de la barahúnda que generaba la grada, totalmente volcada con los suyos. Se sentía Bélgica superior desde mucho antes del pitido inicial, aunque la arenga de los jugadores españoles permitía soñar con una gesta similar a la protagonizada ante Holanda en semifinales. «No nos vamos a engañar, estamos un pelín por debajo de Bélgica pero todo puede pasar», reconocía en la previa Quique González de Castejón. El 5-0 encajado en el primer partido de la fase de grupos ante los locales era una lejana pesadilla poco probable de repetirse.

Trataba España de expulsarse todos los complejos y elevar a los cielos un deporte tan minoritario que solo se le presta atención cuando llega a una final. Como ayer. Quico Cortés se creció erigiéndose en el protagonista durante los primeros minutos. Mal asunto cuando el portero es el jugador más destacado de tu equipo. Bélgica demostró todos los motivos por los que es una de las mejores selecciones del mundo (es la actual campeona). Un vendaval que dejó a España sin premio.

Aguantó como pudo el combinado de Fred Soyez durante los primeros minutos hasta que John-John Dohmen inauguró el marcador cuando faltaban cinco minutos y medio para que acabara el primer cuarto. España deambulaba por el campo y todo su trabajo era defensivo. El sueño de remontada se desmoronó al inicio del segundo cuarto. Bélgica fue un vendaval incluso con un jugador menos. Van Aubel, Tom Boon y Stockbroekx ponían tierra de por medio. Importante correctivo del actual campeón del mundo y torpedo a la linea de flotación de la moral española, que poco antes del descanso pasaba de pelear por un sueño a evitar la humillación. Tras la reanudación, un gol más de Hendrickx pudo fin a un sueño que acabó tornándose en pesadilla.

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