Basura marina a vista de dron

La Organización de las Naciones Unidas lleva años alertando sobre una realidad: en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos si no se reduce el consumo de este tipo de materiales. La amenaza de ver cómo nuestras aguas corren el riesgo de convertirse en un mar de plástico —con el efecto que este hecho tendría en los ecosistemas marinos y en la propia salud de las personas— ha puesto en jaque a gobiernos e instituciones de todos los colores, que intentan consensuar medidas y poner en marcha iniciativas para atajar y reducir a la mínima expresión los efectos de la conocida como basura marina. Entre los proyectos llamados a cambiar la forma en la que actualmente se localizan los desperdicios de los océanos figura LitterDrone, una iniciativa promovida por la Universidade de Vigo (UVigo) y que se centra en el uso de aviones no tripulados para monitorizar residuos ubicados en playas y océanos.

La propuesta ha sido seleccionada en el programa europeo Bluelabs, por lo que durante los dos años en los que se desarrolle este proyecto recibirá un total de 311.000 euros de fondos comunitarios. El profesor Fernando Martín, uno de los impulsores de LitterDrone, explica en conversación con ABC que el principal objetivo de esta iniciativa es mejorar los muestreos que se realizan en algunas playas españolas para detectar la presencia de basura marina. Actualmente, estas revisiones periódicas se llevan a cabo manualmente, por parte de uno o más técnicos que pasean por el arenal seleccionado realizando anotaciones sobre el número de residuos que encuentran, así como su ubicación. A partir de estos datos se elabora un informe que se remite al Ministerio de Transición Ecológica.

La finalidad de LitterDrone es sustituir ese muestreo a pie por uno elaborado desde el aire mediante un avión no tripulado. Así, el carácter de los residuos y su ubicación quedaría registrado de manera digital, mejorando la calidad de las revisiones y reduciendo muchos de los trámites que actualmente dilatan la emisión de un informe definitivo. «La intención es obtener más datos que puedan llevar a otras conclusiones, como dónde se acumulan las basuras y por qué y relacionar esto con otras cosas, con los usos de la playa, la dirección de las corrientes… Además, al ser realizado por una aeronave teledirigida se pueden realizar muestreos en lugares que tienen un acceso difícil a pie», apunta Fernando Martín.

De momento, los promotores de la iniciativa ya han hecho varias pruebas en las Islas Cíes e incluso han desarrollado una aplicación propia para analizar las imágenes tomadas en la playa y clasificar automáticamente los residuos detectados. Al tratarse de un parque natural, los promotores de LitterDrone subrayan que los usuarios siempre actúan con un mayor civismo y procuran no dejar ningún tipo de desperfecto. Con todo, sí es fácil encontrar objetos que llegan a la playa arrastrados por el mar, como redes o material usado en las bateas.

Materiales biodegradables

Fernando Martín admite que embarcarse en la iniciativa de LitterDrone le ha servido para tomar conciencia de la grave afectación que tiene la basura marina para el ecosistema, especialmente el uso de plásticos. «Muchas veces los usamos sin necesidad y aparecen en la playa palitos de helado, bastoncillos de los oídos… Son objetos que si se fabricaran en materiales que se degradasen con una mayor facilidad no serían un problema», incide.

Este profesor de la UVigo pone el foco en la necesidad de trasladarle a la sociedad las consecuencias derivadas del constante incremento de la basura marina. A su entender, durante años se ha cultivado la idea de que los residuos que acaban en el mar «no se notan». En este sentido, Martín confía en que la puesta en marcha de LitterDrone sirva para poner un nuevo grano de arena en la lucha contra la amenaza de la basura marina.

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