Bankinter y BBVA venden a los minoristas bonos de diseño ante los tipos al 0% | Mercados

Los bonos para particu­lares buscan recuperar su esplendor pasado en plena sequía de rentabilidad de los depósitos bancarios, que promete alargarse aún durante unos años. Dos de las entidades financieras, Bankinter y BBVA, comercializan en sus oficinas este tipo de producto, que llegó a extinguirse de los escaparates de la gran banca hace algo más de un año. En su mayoría eran estructurados con un notable grado de complejidad. En lo que va de año, estos dos bancos, que nunca abandonaron del todo estos vehículos, han puesto en venta emisiones de bonos estructurados por importe superior a 120 millones. Bankinter es, con diferencia, el banco más activo en el ahorro de diseño.

La entidad presidida por María Dolores Dancausa ha comercializado en sus oficinas 23 emisiones de bonos para particulares ligadas a índices bursátiles o a valores cotizados con importes de emisión que varían entre los 300.000 y los 4,95 millones. La inversión mínima, eso sí, se sitúa en 100.000 euros, de ahí que no necesiten un folleto de emisión. Si se conocen es porque han solicitado su admisión a negociación en BME Renta Fija.

A comienzos de 2020, los bonos dirigidos a par­ticulares, tanto los clásicos como los estructurados, casi de­saparecieron. Son productos que, llegado el caso, pueden absorber pérdidas, de igual forma que los comercializados entre institucionales si la entidad tiene problemas.

Una circunstancia que se pudo ver con varias emisiones de bonos subordinados de Banco Popular por importe de 450 millones que fueron colocados entre pequeños inversores y que se volatilizaron con su resolución. En la actualidad, la comercialización de este tipo de productos precisa que sus potenciales clientes realicen un test de conveniencia y, en ocasiones, cuando el 10% del capital no está garantizado, estos deben firmar una advertencia gigante de la CNMV.

Las emisiones de bonos estructurados comercializadas por Bankinter este año se dividen en tres tipos. Por un lado, ha puesto en circulación cinco emisiones dirigidas a tenedores de bonos estructurados de la entidad emitidos entre 2017 y 2020 que vencían este año, y con las que busca ofrecer a sus clientes actuales un producto de igual tipología en un momento en el que las rentabilidades de los depósitos a más de dos años se sitúan de media en el 0,12%. Las cuentas y los depósitos hasta un año, por su parte, rentan un nimio 0,01%, según los datos de enero del Banco de España.

Riesgo de pérdidas

También ha comercializado otras dos emisiones en todas sus oficinas. Son dos bonos, con importes mínimos de suscripción más bajos que los dirigidos a clientes de banca privada y banca personal, de 10.000 y 20.000 euros. En el primero de los casos pagará un cupón del 1,35% sobre el 90% del importe nominal inicial de la inversión, y el resto está ligado la evolución en Bolsa de Telefónica y Repsol, pudiendo sufrir pérdidas del 14,58% en el peor escenario.

La otra emisión ofrece un cupón del 1,25% sobre el 90% del nominal, está ligada a los mismos valores y podría acarrear una pérdida del 14,3997% en el tramo variable. Se trata de productos que tienen como subyacentes selectivos bursátiles como el Euro Stoxx 50, pero también acciones de valores cotizados estadounidenses como Amazon, Apple; otros españoles como Repsol, Telefónica o Santander, y otros europeos como AB Inbev, Royal Dutch Shell y SAP.

El último de ellos, en dólares, colocado entre el 1 y el 5 de marzo y que tiene como subyacente a Repsol, permitiría obtener una rentabilidad TIR máxima del 4,05%, pero podría generar unas pérdidas de hasta el 21,28% si la petrolera registra fuertes caídas.

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