‘Baby’, el escándalo de prostitución de menores que sacudió a la alta sociedad italiana | Televisión

La tercera producción italiana de Netflix bucea en las entretelas de la Roma acomodada y se inspira en un escándalo de prostitución de menores que sacudió a la alta sociedad de la capital hace tres años. Se trata de una adaptación libre, de ocho episodios, basada en la historia de dos estudiantes de instituto de 14 y 15 años del barrio burgués de Parioli que se prostituían para comprarse ropa de diseño y móviles de última generación. Este episodio pasó de ser el relato de dos jóvenes a convertirse en un caso de relieve nacional que dejó poso en el país y de vez en cuando vuelve a la actualidad sobre todo por el cariz mediático que tomó cuando se descubrió la implicación de un personaje particular, Mauro Floriani, el marido de Alessandra Mussolini, la nieta del dictador fascista.

Aún no ha empezado a rodarse, lo hará este año. La plataforma solo adelanta que la serie “está basada en hechos reales y narra las vivencias de unos jóvenes romanos que desafían las convenciones sociales en busca de la independencia y una identidad propia a través de amores prohibidos, presiones familiares y secretos compartidos”. Pero bajo el brazo trae polémica asegurada. Cuando Netflix presentó el argumento, el Centro de Explotación Sexual de Estados Unidos la acusó de “idealizar” la prostitución infantil y de alimentar el mito de que es algo “glamuroso y emprendedor”.

El escándalo, conocido en Italia como Baby squillo (prostituta infantil) destapó en 2014 la doble vida de dos adolescentes y el entramado criminal que gravitaba a su alrededor. Hubo decenas de detenidos. A la cabeza estaba un hombre de 30 años, condenado a 10 años de prisión por explotación y prostitución de menores y la madre de una de las jóvenes, condenada a 6 años de cárcel. Ambos anunciaban a las chicas con imágenes y mensajes que no dejaban lugar a dudas sobre su edad, como “Lolita” o “mamá no está en casa”. Después organizaban encuentros con hombres de mediana edad, que en su mayoría eran políticos, deportistas y empresarios.

Uno de ellos, Mauro Floriani, acabó siendo el cliente insignia del escándalo. Reconoció haber mantenido relaciones a cambio de dinero con una de las menores y fue condenado a un año de prisión. Su esposa, Alessandra Mussolini es un personaje muy popular y peculiar en el país transalpino: aspirante a actriz; portada de la revista Playboy; también sobrina de la intérprete Sofía Loren; asidua a los platós de televisión y más tarde reconvertida a política y parlamentaria de derechas, polémica por sus discursos xenófobos, ultraconservadores y en defensa de su abuelo dictador. Acostumbra a despertar crispación allá por donde pasa. En un primer momento defendió a ultranza a su marido, al que le unían 26 años de matrimonio; después se separaron y más tarde se reconciliaron y abrieron un negocio. Recientemente el escándalo ha vuelto a resonar en las primeras planas italianas a raíz de una entrevista que Alessandra dio en televisión en la que habló del asunto y confesó que nunca podrá perdonar a Floriani.

Se desconoce cómo se tratará está vertiente en la ficción, escrita por el colectivo de jóvenes autores Grams formado, entre otros, por Giacomo Mazzariol, conocido por su éxito de ventas Mi hermano persigue dinosaurios.

El pasado enero, pocas semanas después de la salida del actor Kevin Spacey de la plataforma digital, acusado de abusos sexuales, el Centro de Explotación Sexual de Estados Unidos fue especialmente crítico. “Netflix despidió recientemente a Kevin Spacey… para volver y producir un espectáculo que glorifica el tráfico sexual de menores y darle la vuelta como entretenimiento vanguardista. Es el colmo de la hipocresía”, escribía la presidenta de la organización estadounidense, Lisa Thompson en una carta enviada a los ejecutivos de la compañía. También la acusaba de doble moral. “Si Netflix se preocupara más de terminar con la explotación sexual en este momento del #MeToo que de sacar provecho de ello, cancelarían la producción de la serie inmediatamente” añadía.

Baby es la tercera producción italiana de Netflix. Suburra fue su primera ficción transalpina y trata sobre la mafia. Cuenta el universo criminal, las luchas de poder y los lazos que se traban entre políticos, religiosos y clanes en el litoral romano. Se lanzó en octubre en los 190 países en los que la plataforma está presente y el pasado enero se anunció su renovación por una segunda temporada. Después llegó Juventus FC, una serie documental que se estrenó este febrero y que ofrece una mirada al legendario club de fútbol italiano dentro y fuera del campo.

 

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