Así se puede brindar seguridad y apoyo a los niños en esta vuelta al cole atípica | Mamás y Papás

Javier y Paula, padres dos hijos adolescentes, explican que en casa están viviendo la vuelta al instituto con respeto e incertidumbre.

Sergio, maestro de Primaria en una escuela pública de Barcelona, afronta con ilusión el inicio de curso confiando en que los protocolos elaborados por su claustro funcionarán.

Julia y Samuel, padres de una niña que empieza educación primaria, sienten mucho miedo ante los posibles contagios en clase. También les preocupa que su hija muestre dificultades para adaptarse de nuevo a la rutina del colegio.

Sara, una directora de una escuela de educación secundaria de Sevilla, comparte el nerviosismo con el que su equipo docente está viviendo estos primeros días de clase.

Nadie recuerda ya cuando la principal preocupación de las familias en septiembre consistía en tener a punto el material escolar o en cuadrar los horarios de las actividades extraescolares. Este año la vuelta a las aulas llega marcada por la evolución de la pandemia del coronavirus que obliga a adoptar medidas extraordinarias en los centros escolares en todas sus etapas educativas. Unos protocolos que buscan proteger al máximo la salud de toda la comunidad educativa y garantizar el acceso a la educación y socialización de todos los alumnos.

Hemos empezado un nuevo curso repleto de cambios y muchas cosas por resolver. Con el sentimiento que las administraciones llegan a septiembre sin soluciones que garanticen una vuelta segura a las aulas. Con el convencimiento que en algunos momentos del curso deberemos combinar las clases presenciales con semanas de aislamiento recuperando la enseñanza en línea.

El miedo al contagio, a que los protocolos que han elaborado las escuelas fallen, las insuficientes medidas de conciliación o las cifras de nuevos rebrotes tiñen este inicio de curso de gran inseguridad e incerteza.

Nuestros hijos necesitan volver a las aulas después de largos meses de confinamiento y de un verano privado de libertad en sus relaciones. Niños y adolescentes precisan socializarse con sus compañeros, sentir el cariño de sus profesores y recuperar las ganas de aprender. Pero sobre todo, requieren sanar algunas de sus emociones, reír sin mesura y compartir con sus iguales todo lo vivido en estos largos meses de aislamiento.

Como madre y maestra esta situación me inquieta y preocupa pero, ahora más que nunca, nuestros hijos necesitan que les acompañemos en esta vuelta a las aulas con grandes dosis de seguridad, amor y serenidad. Este acompañamiento consciente les ayudará a hacer frente a un curso incierto lleno de cambios que nadie sabe cómo irá.

¿Cómo podemos brindarles nuestro apoyo y seguridad?

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