Así ha sido el homenaje de los Reyes a los españoles caídos en Cuba en 1898

Enviada especial a La Habana Guardar

Los Reyes terminaron anoche su viaje de Estado en Santiago de Cuba, donde rindieron un emotivo homenaje al almirante Pascual Cervera y a los demás militares que dieron su vida en 1898 en la defensa heroica de la última provincia española en ultramar. Don Felipe y Doña Letizia acudieron primero al Castillo del Morro de San Pedro de la Roca para rendir tributo a los miembros de la Armada Española.

Allí, un relator leyó el siguiente texto: «Hoy, en esta Fortaleza del Morro, que durante tanto tiempo fue baluarte español de la ciudad de Santiago de Cuba, rendimos homenaje con la vista puesta en el horizonte de esta mar que durante siglos ha servido de camino de unión con España, a los marinos españoles que perdieron la vida en combate en 1898. La heroica actuación de los miembros de la Armada Española, guiada siempre por la lealtad y el amor a España, será recordada como un ejemplo de coraje, valor y honor».

Después un corneta interpretó un toque de oración y quedó instalada una placa conmemorativa. Don Felipe y Doña Letizia recorrieron las salas del museo que rememora la Batalla Naval de aquel domingo 3 de julio de 1898 y en el que, desde ayer, se expone el cuadro regalado por los Reyes «El mar que nos une», obra de José Arias, acompañado de una placa en la que se explica que «este cuadro proyecta ese mar que, en ambas direcciones, une en pensamiento y sentimiento a la República de Cuba y al Reino de España».

Desde allí los Reyes se trasladaron a la Loma de San Juan para rendir otro homenaje a los soldados españoles caídos en 1898. Allí se leyó otro texto que señalaba lo siguiente: «Hoy, en este lugar histórico y emblemático, recordamos con emoción a los españoles caídos en el combate de Las Lomas de San Juan el 1 de julio de 1898. Honremos la memoria de aquellos soldados y marinos que, de manera heroica, dieron su vida cumpliendo fielmente su deber, su heroísmo y sacrificio permanecerán siempre en nuestra memoria. Descansen en paz».

En presencia de los Reyes, se depositó una corona de laurel junto al monumento al soldado español desconocido. La corona tenía una cinta con la bandera de España y la dedicatoria de los Reyes.

Con estos gestos, se rindió homenaje a los militares españoles que, aún sabiendo que iban a una muerte segura, obedecieron las órdenes que el Gobierno (de Sagasta) les envió desde la península. Su derrota en 1898 supuso la pérdida de la última provincia en ultramar, pero aquellos hombres supieron defender su patria con dignidad frente a la superioridad de EE.UU.

Según dejó escrito el almirante Cervera en el parte de la batalla naval, «la jornada del 3 de julio ha sido un desastre horroroso, como yo había previsto», pero añadió: «La patria ha sido defendida con honor. El deber cumplido deja nuestras conciencias tranquilas, con solo la amargura de lamentar la pérdida de nuestros compañeros y las desdichas de la patria».

El homenaje de los Reyes a Cervera se ha celebrado año y medio después de que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, retirara el nombre del marino a una calle «por facha» [sic], y poco después de que Madrid le haya dedicado unos jardines en Chamberí. Y es que Cervera fue reconocido como un héroe no solo en España, sino también en Estados Unidos y Cuba.

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