Ascender a lo hondo

“Los seres humanos han de aprender a soportar / la oscuridad y el silencio”. Estos, cito de memoria, fueron los primeros versos de Louise Glück que leí y que traduje, hace ya más de una década. Versos austeros, sentenciosos, que, vistos así, fuera de contexto, podrían dar una falsa impresión de solemnidad, pero que cuando se leen en el lugar que ocupan dentro del poema, después de que uno se haya despojado, junto con la autora, de cualquier trampa, de cualquier autoindulgencia, y haya sentido en carne viva, junto con la autora, la desnudez y la grandeza de nuestra insignificancia, se nos graban a fuego como una verdadera revelación, dolorosa y sombría.

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