Arranca en Alemania el juicio por humillaciones a refugiados: ¬ę¬°Acu√©state sobre tu v√≥mito!¬Ľ

Un hombre joven yace sobre en una colchoneta sobre su propio v√≥mito. ¬ę¬ŅPor qu√© me pegan?, ¬Ņpor qu√© me pegan?¬Ľ, grita. Las voces de los agresores responden: ¬ę¬ŅTe pateo en el hocico o qu√©?¬Ľ, ¬ę¬°Acu√©state sobre tu v√≥mito y duerme!¬Ľ. Este v√≠deo, grabado con el tel√©fono de otros compa√Īeros refugiados, desvel√≥ los malos tratos y humillaciones que sufr√≠an a manos del personal del centro, ubicado en la ciudad alemana de Burbach, en el estado de Renania del Norte-Westfalia. En una fotograf√≠a, un hombre sometido sobre el suelo, tumbado boca abajo y con pies y manos atadas por la espalda, lloraba mientras dos hombres vestidos de negro posaban sonrientes junto a √©l. Uno de ellos, el m√°s grande y corpulento, coloca su pie derecho sobre la cabeza del sometido y con mano en la cintura mira a la c√°mara. El otro sonre√≠a en cuclillas a los pies de la v√≠ctima. Los agresores eran guardias de seguridad alemanes; y las v√≠ctimas, refugiados provenientes de √Āfrica y Medio Oriente.

Tras cuatro a√Īos de investigaciones, la Audiencia Provincial de Siegen ha abierto hoy finalmente un proceso contra veintinueve acusados de malos tratos y vejaciones a los residentes del centro de asilados, en el que los imputados trabajaban como personal de seguridad, asistentes sociales o administrativos. Entre los inculpados hay dos empleados de la administraci√≥n local que cumpl√≠an labores de supervisi√≥n de ese albergue, instalado en un antiguo cuartel militar. El proceso, seguido con gran atenci√≥n por los medios de comunicaci√≥n alemanes, ha quedado distribuido en dos juicios por separado, el principal de los cuales contra los presuntos m√°ximos responsables empezar√° previsiblemente a principios del pr√≥ximo a√Īo.

La fiscal√≠a considera que el sistema de funcionamiento del albergue hab√≠a institucionalizado los malos tratos desde antes de la llegada masiva de refugiados a Alemania, puesto que las fotograf√≠as y v√≠deos que constan en la denuncia datan al menos de septiembre de 2014. Seg√ļn el pliego de acusaci√≥n, los procesados manten√≠an en situaci√≥n de aislamiento a los residentes que comet√≠an faltas leves o incumpl√≠an levemente la normativa del centro, adem√°s de insultarlos y humillarlos de forma sistem√°tica. Los acusados lo son en diverso grado, pero la fiscal√≠a considera que todos son imputables al menos de complicidad puesto que estas pr√°cticas formaban parte del d√≠a a d√≠a del centro sin que ninguno de ellos lo denunciase ni hiciese nada por evitarlo.

Los v√≠deos y fotograf√≠as , que llegaron a manos de un periodista local, fueron entregados a la polic√≠a y la fiscal√≠a de Renania del Norte-Westfalia, que en su momento revelaron el hallazgo y presentaron las im√°genes que conmocionaron a la opini√≥n p√ļblica alemana. Con video en mano, la polic√≠a ingres√≥ al refugio para asilados, ubicado en las instalaciones de un antiguo cuartel del ej√©rcito alem√°n en la peque√Īa ciudad wesf√°lica. Realiz√≥ una revisi√≥n exhaustiva y decomis√≥ los tel√©fonos celulares de los guardias encargados de custodiar el lugar. En uno de ellos, fueron encontradas m√°s im√°genes de vejaciones. En los espacios del centro destinados al personal de vigilancia, fueron hallados spray pimienta, palos y una llave estrella de golpe. ¬ęSon im√°genes que uno conoce s√≥lo de Guant√°namo¬Ľ, denunci√≥ el presidente de la polic√≠a de Hagen, Frank Richter, quien adem√°s de declararse consternado por los sucesos inform√≥ que tambi√©n hab√≠a indicios dentro del caso de delitos por lesiones f√≠sicas.

El caso que llega ahora a los tribunales ha puesto de manifiesto el problema que supone la subcontrataci√≥n de la seguridad y gesti√≥n de los albergues de refugiados a empresas alemanas, una pr√°ctica frecuente debido a que la gran afluencia impide que las autoridades se ocupen de ello con sus propios medios. Cuatro de los acusados son empleados de la empresa privada de seguridad SKI, con sede en la ciudad de Nuremberg, que seg√ļn al igual que otras empresas del sector contrata a menudo a personal relacionado con grupos xen√≥fobos en procesos de contrataci√≥n dif√≠ciles de controlar para el Estado alem√°n. En el momento de los hechos, en el estado federado de Renania del Norte se concentraba el mayor n√ļmero de refugiados de toda Alemania, el 21% del total. En el refugio de Burbach la empresa operadora de su mantenimiento y cuidado, European Homecare, subcontrat√≥ a su vez los servicios de una tercera empresa, SKI, para las labores de seguridad. Durante las investigaciones, la polic√≠a alemana encontr√≥ que parte del personal de SKI, por ejemplo, contaba con antecedentes penales. Los dos guardias que presuntamente habr√≠an vejado al refugiado, concretamente, antecedentes de robo, da√Īo f√≠sico, fraude y delitos vinculados con drogas. Uno de ellos lleva tatuajes identificativos de grupos neonazis.

Casos como este, junto a la violencia que se desata en el interior entre diferentes etnias o nacionalidades y a los ataques frecuentes a los centros de acogida, han convertido muchos de estos albergues en lugares poco seguros para los solicitantes de asilo. Alemania registr√≥ en 2017 algo m√°s de 2.200 delitos contra refugiados y sus centros de acogida, cerca de un tercio menos que el a√Īo previo, seg√ļn destaca la respuesta del gobierno a una interpelaci√≥n parlamentaria en la que aparece este dato. El a√Īo anterior se contabilizaron unos 1.900 ataques a refugiados y m√°s de 300 delitos contra albergues de acogida, en los que en total resultaron heridas unas 300 personas.

Entre los delitos recogidos por la estad√≠stica oficial hay agresiones graves, da√Īos materiales, delitos de difamaci√≥n y odio, rupturas del orden p√ļblico e incluso ataques incendiarios y colocaci√≥n de explosivos. El ministro de Justicia, el socialdem√≥crata Heiko Maas, ha reconocido en su cuenta de Twitter que ¬ęesta situaci√≥nsigue siendo una verg√ľenza¬Ľ para Alemania y que ¬ędebemos enfrentarnos de forma comprometida a toda forma de xenofobia y racismo¬Ľ.

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