Arabia Saudí relaja el bombardeo de Yemen por la presión internacional

La presión internacional a Arabia Saudí y la coalición árabe que le apoya en su guerra contra el gobierno rebelde hutí en Yemen se ha redoblado ante la posibilidad de que la crisis humanitaria que vive el país de Oriente Próximo se desborde. En los últimos días, la atención ha estado centrada en Hodeida, una ciudad portuaria estratégica de Yemen, donde se baten las fuerzas leales al anterior gobierno, apoyadas por Riad, y los rebeldes, que controlan este bastión desde 2014.

Hodeida es la puerta de entrada del 70 por ciento de los suministros del país, entre otros, de la ayuda humanitaria para una población civil rota por la guerra. En los más de tres años que ha durado el conflicto, el país ha sufrido más de 10.000 muertos, más de la mitad civiles, y la ONU atiende con ayuda humanitaria a ocho millones de personas.

Precisamente este lunes, el secretario general de la ONU, António Guterres, advertía de que la situación podría empeorar mucho más si no se detienen los enfrentamientos. La coalición árabe «parece determinada a tomar Hodeida, lo que en mi opinión no permitiría el comienzo verdadero de una solución política», dijo en una entrevista con «France Inter».

La máxima autoridad de la ONU defendió que «la pelea debe parar, el debate político debe empezar y debemos preparar una respuesta humanitaria masiva para evitar el peor escenario el año que viene». Según Guterres, la destrucción de Hodeida supondría «una situación absolutamente catastrófica» en Yemen, donde el número de personas necesitadas de ayuda humanitaria podría aumentar hasta los 14 millones el año que viene y donde hay riesgo que se produzca «la mayor hambruna de los últimos años».

Barrio por barrio

Este lunes, los enfrentamientos bajaron de intensidad en la ciudad portuaria, después de que en las anteriores 24 horas se cobraran 111 vidas de rebeldes hutíes, 32 leales al gobierno y siete civiles. Los bombardeos de Arabia Saudí sobre la ciudad también cesaron, aunque sí continuaban los escarceos en barrios residenciales de las afueras de la ciudad.

Un portavoz de la coalición saudí, el coronel Turki al Maliki, desmintió un alto el fuego e insistió en que la ofensiva militar continuaba con la intención de «aumentar la presión» sobre los rebeldes para llevarlos a la mesa de negociación. Según Maliki, la ofensiva lanzada hace dos semanas por la coalición árabe contra Hodeida ha provocado ya la muerte de 1.745 rebeldes hutíes.

Uno de los puntos calientes este lunes en los enfrentamientos era el hospital de Al Zaura, el más importante de la ciudad, que sigue dentro del territorio controlado por los hutíes. El centro médico tuvo que ser evacuado por la proximidad de los ataques de los saudíes. Solo quedaron cuatro médicos para urgencias en un hospital que normalmente atiende a 1.500 personas.

Según las autoridades, el puerto seguía funcionando y hasta el momento no le habían afectado los combates en otras zonas de la ciudad. No obstante, las agencias de noticias informaron anoche de que se habían reanudado los bombardeos de la coalición contra el puerto.

Negociaciones

La caída relativa de la crudeza de los combates se produce en medio de un aumento de la presión internacional por detener el conflicto y llevarlo a una negociación política. El propio Guterres aseguró este lunes que «todas las potencias están de acuerdo en que hay que detener la guerra». Lo decía un día después de que los mandatarios de EE.UU., Rusia y la Unión Europea se vieran las caras en París en la conmemoración del Armisticio de la Primera Guerra Mundial.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, mantuvo el domingo una conversación telefónica con el príncipe heredero y ministro de Defensa de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, en la que le exigió «el fin de las hostilidades» y que todas las partes «acudan a la mesa de negociación para encontrar una solución pacífica al conflicto». EE.UU. decidió recientemente dejar de dar apoyo de abastecimiento en vuelo a los cazas saudíes que participan en los bombardeos de Yemen.

La relajación de las hostilidades coincide también con la visita del ministro de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Jeremy Hunt, a Arabia Saudí. El enviado británico tuvo un encuentro este lunes con el rey Salmán de Arabia Saudí, en el que defendió una nueva acción del Consejo de Seguridad de la ONU para dotar de un mayor apoyo a la labor del negociador sobre este conflicto de la organización internacional, Martin Griffiths, que busca organizar una nueva ronda de negociaciones antes de que acabe el año.

La primera ofensiva contra Hodeida fue en junio de este año y se suspendió para dar paso a unas negociaciones que nunca se materializaron. «La comunidad internacional debe decir basta», reaccionó el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves le Drian. «Lo dice EE.UU. lo decimos nosotros y también los británicos».

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