Apostar en internet causa al cerebro un efecto similar al de la cocaína

«Si cogemos una fotografía de una persona que consume cocaína y de otra que juega, no sabríamos distinguir qué cerebro es cuál». Esta afirmación del psiquiatra Gonzalo Haro, responsable del programa de Patología Dual del Hospital Provincial de Castellón, da una idea de cómo las apuestas en internet pueden causar perjuicios en la conducta de los jóvenes.

“Existe una vulnerabilidad común porque, al fin y al cabo, las adicciones comportamentales actúan sobre las mismas vías y mecanismos que las adicciones con sustancia”, afirma el experto para añadir que ese cerebro “ha cambiado y favorece que haya adicciones cruzadas”.

Asimismo, Haro ha añadido que las nuevas tecnologías son una “herramienta de fácil acceso para perpetuar a jóvenes que están en la época digital” y ha abogado por el “uso juicioso” de las mismas como mecanismo de prevención.

De hecho, los estímulos luminosos y de recompensa de las apuestas en internet resultan especialmente nocivos en el cerebro en desarrollo de los jóvenes, a quienes pueden provocar problemas de adicción «para toda la vida», según el psiquiatra Augusto Zafra, responsable de las unidades de Salud Mental y Desintoxicación Hospitalaria en los hospitales Vithas Nisa Valencia al Mar y Aguas Vivas.

Este especialista y otros expertos del ramo alertan de que estas modalidades de juego tan en boga son “verdaderamente peligrosas” y, en el caso de Zafra, advierte del “frenesí cerebral” que se produce con esos estímulos inmediatos y “muy poderosos”, dado que el circuito de la ludopatía es un “comportamiento adictivo”.

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Zafra y Haro han participado en este foro junto a José Martínez Raga, vicepresidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), en los “Diálogos EFE Salud: Salud mental y adicciones”.

En el encuentro, organizado por la Agencia EFE en colaboración con Hospitales Vithas Nisa, también ha participado Pilar Martínez, que está siendo tratada de su adicción al alcohol.

El concepto de adicción, según Zafra, va “íntimamente relacionado” con los de estímulos inmediatos y rápidos pero ha explicado que no es lo mismo “la ludopatía clásica de la máquina de casino que la de uno que se conecta a internet 24 horas y tiene estímulos luminosos, de recompensa”.

Haro ha destacado que actualmente puede afirmarse que “solo genera adicción la conducta de los juegos de azar con dinero. Y ahí tenemos a los chavales de 15 años con el móvil apostando a ver quién gana el ‘clásico'” duelo futbolístico entre Real Madrid y Barcelona.

“Hay que tener claro que la adicción es una enfermedad crónica” y si cuando se es adolescente se desarrolla un adicción a las apuestas es para “toda la vida” porque el sistema de la motivación “ya lo tienes dañado”, ha indicado.

Según Haro, en las personas con un trastorno de ludopatía también es muy prevalente el alcoholismo. “Las sustancias, de alguna manera, actúan en el mismo núcleo” y si este está dañado, la persona pasa a ser vulnerable “al desarrollo de otras adicciones“.

Para Martínez Raga, lo único que tiene la consistencia científica en cuanto a la adicción comportamental es la adicción al juego, y aclara que el hecho de que un menor esté jugando a un determinado juego o en las redes sociales más horas de las que toca “puede ser un problema en el contexto de otros aspectos del desarrollo del cerebro de ese niño, pero no es un adicción”.

Vulnerables

Los problemas de adicción que se están produciendo con el juego “reflejan todo el problema de la vulnerabilidad. Cuando ampliamos la exposición a una determinada conducta o sustancia adictiva, abrimos el paraguas a que más gente se exponga y pueda desarrollar una adicción”.

A la pregunta de en qué partes del mundo hay más prevalencia de adictos al juego, contesta: “En aquellas donde está legalizado, donde hay más fácil acceso, y no es porque todos viajen allí”.

Ha señalado que incluso ha visto que en los bares han instalado unidades para apostar por internet: “Esto es un descontrol, habíamos logrado muchísimo porque se prohibió el ruido en las máquinas tragaperras de los bares, solo había luces, y ahora hemos dado un paso atrás y hemos aumentado lo estímulos por todas partes”.

Considera que la mejor manera de prevenir en la salud mental es retrasar el inicio en el consumo de cualquier sustancia o en los juegos de azar.

El esfuerzo debería dirigirse a que mientras en los jóvenes el cerebro no termine de madurar, “no entre ningún tóxico y no haya juegos de azar, sean ‘on line’, en el móvil o apostando en el fútbol”, ha afirmado.

“Si gastáramos todas las energías en hacer eso eficaz, el tema de legalizar o ilegalizar pasaría a ser secundario”, ha señalado Martínez Raga, quien aunque se ha prohibido la publicidad de alcohol en los deportes se pregunta: “¿Cuántos equipos de Primera División tienen patrocinios de apuestas ‘on line’?”.

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