aparecen más cadáveres en el barco turístico reflotado

«Habían quedado atrapados en uno de los compartimentos. Seguramente el agua subió con rapidez y les impidió abrir la puerta hacia fuera antes de que se hundiera el barco». Así ha descrito un miembro de los equipos de socorro la situación en la que fueron hallados estos últimos cadáveres rescatados, trece días después del naufragio en Budapest, en un barco que llevaba a turistas surcoreanos. El balance del accidente se eleva a 24 muertos, 7 supervivientes y 4 desaparecidos.

El rescate del «Sirena», que tuvo que aplazarse por el nivel desacostumbradamente alto del agua del Danubio en esta época del año, ha podido llevarse a cabo ahora gracias a una grúa flotante gigante. Días después de que llegara al lugar la grúa «Clarck Ádám», con una potencia de 200 toneladas, comenzó la labor para hacer reflotar el «Hableány», que duró seis horas y que antes había sido imposible por la fuerte corriente en el río.

Las obras se realizaron junto al céntrico puente Margarita, donde el barco naufragó tras ser embestido por un crucero. Los socorristas subieron a bordo del barco cuando fue elevado a la superficie y sacaron otros cuatro cuerpos. «Se trata aparentemente de personas de avanzada edad que no pudieron hacer nada frente a la situación con la suficiente agilidad», según los responsables de la recuperación de los cuerpos en declaraciones a la televisión húngara. El informe forense sobre el hallazgo deberá aportar pruebas sobre el hundimiento que ayuden a aclarar si hay responsabilidades por parte de la empresa propietaria del barco.

Miembros de los servicios de rescate ante el cuerpo de una de las víctimas mortales del barco naufragado en el río
Miembros de los servicios de rescate ante el cuerpo de una de las víctimas mortales del barco naufragado en el río – EFE

Estos cuerpos llevan a un total de 24 el número de víctimas descubiertas. Otras cuatro siguen desaparecidas. Solo siete personas sobrevivieron al naufragio, que ocurrió en la noche del 29 de mayo. Los submarinistas húngaros y surcoreanos siguen buscando en los restos del barco con la esperanza de encontrar los últimos cuatro desaparecidos.

El «Sirena», de 26 metros, se hundió cerca del puente Margarita, en el centro de la capital húngara, con 35 personas a bordo. El barco chocó con el «Viking Sigyn», un crucero fluvial de 135 metros, y se hundió en tan solo siete segundos. Las víctimas son 26 turistas surcoreanos y dos miembros húngaros de la tripulación. El accidente, el más grave de los últimos años en el Danubio, ha centrado la actualidad tanto de los medios de comunicación de Hungría como a Corea del Sur, que en 2014 ya sufrió un accidente similar en sus aguas cuando el ferry «Sewol» se hundió dejando 304 víctimas, en su mayoría estudiantes menores de edad. El pasado lunes, en condiciones difíciles a causa de la corriente, los socorristas húngaros y surcoreanos lograron localizar 20 cuerpos.

Causas del accidente

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La extracción de los restos del barco hundido, muy dañado en popa, permitirá también comprender las causas del accidente.

La asociación de compañías húngaras de barcos de pasajeros ha isubrayado en un comunicado que a pesar del aumento del tráfico de turistas en el Danubio no había habido ningún accidente mortal en 75 años. La causa del accidente está bastante clara gracias a que las cámaras de vigilancia muestran con nitidez como el «Viking Sigyn» se acercaba a gran velocidad al «Sirena». El capitán del crucero fluvial, de nacionalidad ucraniana, fue encarcelado en Hungría acusado de «negligencia criminal en una vía pública de navegación». Queda por establecer por qué el hundimiento se produjo en tan solo siete segundos y si había a bordo medidas de seguridad que hubieran servido para salvar vidas, como botes y flotadores salvavidas suficientes.

Según la fiscalía húngara, el sospechoso, de 64 años, ya estuvo implicado el 1 de abril en una colisión con un petrolero en Holanda cuando iba a bordo del el «Viking Idun», otro crucero fluvial que transportaba 43 tripulantes y 137 pasajeros. Esta coincidencia ha levantado algunas suspicacias en Hungría sobre la posibilidad de que fuese un choque intencionado, pero la policía por ahora no tiene pruebas al respecto. La compañía Viking confirmó que el acusado estaba a bordo pero asegura que no ejercía como capitán en el momento del accidente. El abogado del capitán, Balazs Toth, dijo que es «uno de los más experimentados del Danubio» y que nunca provocó ningún accidente en 44 años de carrera. El sospechoso aseguró por su parte que «no cometió errores» en el accidente del Danubio.

Según la fiscalía húngara, el capitán borró los datos de su teléfono móvil tras la colisión. Después del accidente, el «Viking Sigyn» siguió con su programa de cruceros en el Danubio, indicó a la AFP la compañía Viking. Esta compañía, fundada por el noruego Torstein Hagen en 1997 y con sede en Basilea (Suiza), es una de las líderes mundiales de los cruceros fluviales.

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