Angela Merkel ve «forzada» la política monetaria del BCE

Solo unas horas después de la dimisión por sorpresa de la alemana Sabine Lautenschläger como miembro del Consejo de Gobierno del BCE, la canciller Angela Merkel advirtió en Frankfurt contra una sobrecarga en el BCE. «Es tarea de los políticos, mediante reformas razonables y políticas financieras, garantizar que el BCE no se vea obligado a sobrepasar sus propias fuerzas», dijo en un foro financiero, advirtiendo que la política monetaria no tiene mucho más recorrido» y que «ya está afectando a las personas y se percibe de manera bastante diferente en Portugal y en Grecia que en Alemania y los Países Bajos». Por eso defendió Merkel que «debemos hacer todo lo posible para que la Eurozona sea más homogénea en competitividad».

Merkel llamaba así a los gobiernos del euro a rebajar mediante sus políticas la enorme tensión generada en el seno del BCE. Lautenschläger, que se retira dos años antes del final de su mandato, ha sido uno de los miembros más críticos a las decisiones ultralaxas del italiano Mario Draghi y protesta con su marcha por el último paquete de estímulos, como hicieron en su día el economista jefe Jürgen Stark; el presidente del Bundesbank, Axel Weber; y el miembro de la junta Jörg Asmussen, todos ellos alemanes y de la rigurosa escuela del Bundeabank. Lautenschläger «informó al presidente Mario Draghi que renuncia a sus funciones el 31 de octubre de 2019», según el comunicado del BCE, que no informó acerca de las razones de la renuncia súbita.

Fuentes de la entidad hablan de «rebelión abierta por la nueva compra de bonos» y mencionan un correo personal interno en el que Lautenschläger habría justificado su decisión relatando que se había encontrado «en una situación en la que este es el mejor curso de acción». Fuentes de Frankfurt confirman que lo único que está claro es que Lautenschläger no está sola en su disconformidad con lo que está haciendo Draghi. Unos 10 de los 25 miembros del comité de gobernadores del BCE estaban en contra de relanzar el programa de «flexibilización cuantitativa», por el que se comprará mensualmente 20.000 millones de deuda desde noviembre.

«Si el presidente del BCE decide constantemente en contra de los intereses y los principios del banco central nacional más grande del euro, una serie de renuncias es lo menos que puede pasar», dijo Markus Ferber, eurodiputado de la CSU. Los alemanes se sienten ya insoportablemente incómodos en el Consejo del BCE. No hay que olvidar que las políticas de Draghi son las responsables de un creciente sentimiento antieuropeo en el país del que se está beneficiando el partido Alternativa para Alemania, que defiende la salida del país del euro y que tiene ya representación en todos los parlamentos regionales, además de haberse constituido como la principal fuerza de la oposición en el Bundestag.

En Berlín ha comenzado la búsqueda de un candidato para ocupar esa silla y circulan los nombres de una de los denominados «Cinco Sabios», Isabel Schnabel, y de la vicepresidenta del Bundesbank, Claudia Buch, como posibles sucesoras.

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