Ana Pedrero : Libertad sin ira

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Formo parte del concierto sobre la Guerra Civil desde que se gestaba. Un concierto que supone el estudio histórico de la música que se entonaba en los frentes que dividieron a este país; una reflexión sobre la negrura, el horror y el silencio en que la Guerra sumió a España hasta que, por fin, se hizo la luz y el pueblo entonó lleno de esperanza aquella «Libertad sin ira» de Jarcha que abría la puerta a nuevos tiempos, a la voz y a la palabra de todos. Nuestros abuelos y nuestros padres hicieron lo principal: perdonaron y reconciliaron a un país desmembrado. Por eso ochenta años después José Ignacio Petit, director premiado internacionalmente, pudo recopilar aquellas partituras con un único mensaje: el encuentro, la paz, el abrazo. Y los miembros de la Orquesta de Vientos de Zamora, niños y jóvenes, ensayaron ilusionados sin ningún tipo de reminiscencia ni recuerdo sobre la partitura.

No es casual que sea el Coro de la Hermandad de la Tercera Caída el que canta este concierto. Cada Lunes Santo, cuando cae la noche sobre Zamora, este puñado de hombres entona «La Muerte no es el Final» en memoria de todos nuestros muertos. Un himno que transformó una cofradía de excombatientes en el más bello recuerdo a quienes nos faltan. Por todos.

No es casual que seamos las mujeres el Coro Concordia. Porque cantamos con, desde el corazón. Por la concordia entre los iguales y los no iguales, de allá y de acá. Porque miramos hacia adelante, porque somos la vida, corazones sin ira.

En este proyecto hay profesores, maestros, periodistas, amas de casa, militares y militantes de izquierdas y derechas, anarcas, librepensadores, mediopensionistas. Juntos hemos ensayado canciones que son parte del patrimonio musical español. Canciones que jamás deben repetirse en una trinchera, que solo la paz ha hecho posibles. Canciones que el nuevo fascismo vestido de progre quiere silenciar porque piensa que España no es madura para revisar su historia, que no es momento. La cultura de la incultura. No somos combatientes, somos músicos. Somos cantores. Nuestra munición es una orquesta de viento y un puñado de gargantas. Nuestra guerra, nuestra victoria, la de que todos aprendamos del pasado para no repetir errores ni horrores. Para contar y cantar juntos, distintos, tolerantes, hermanos, la libertad. Una libertad sin ira ya para siempre.

Ana Pedrero

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