Alerta en Francia por la llegada masiva de fardos de cocaína a las costas del litoral atlántico

París Guardar

«Marea negra tóxica» de nuevo cuño: desde hace cuatro semanas en las playas francesas de las Landas a la Bretaña aparecen decenas, centenas, millares de botellas y saquitos con droga, coca, «maría», de origen tan desconocido como «atractivo» para algunos jóvenes con pocos escrúpulos.

Entre el 18 de octubre y el 4 de este mismo mes de noviembre, la policía que intenta controlar las playas francesas ha descubierto más de mil kilos de drogas, entre el norte de Burdeos y Camaret-sur-Mer, en el departamento bretón de Finisterre.

Varias alcaldías se apresuraron a prohibir el acceso a las playas de unos mil kilómetros de litoral atlántico. Los primeros descubrimientos de saquitos y botellas con cocaína «de base», aparentemente la más peligrosa, según fuentes policiales, suscitaron el interés más vivo entre jóvenes y menos jóvenes, que pudieron apropiarse de una «mercancía» sin propietario conocido.

La policía lanzó con urgencia una alarma general, advirtiendo de los riesgos y posibles delitos de la apropiación de las botellas y saquitos de droga. Pero los jueces que instruyen el caso sospechan que no toda la «mercancía» descubierta ha sido entregada a la policía.

El ministerio del Interior ordenó días pasados una operación excepcional, prohibiendo el acceso a las playas de Lacanau, Hourtin, Naujac, Cap-Ferret, Le Porge y Arcachon, entre otras que habían sido «cerradas» expeditivamente los los alcaldes de las localidades de la costa.

En el Marco de esa operación policial, muy fuera de lo común, ha sido detenido un menor de 17 años, nacido en Toulouse, que había recogido y se había apropiado de cinco kilos de cocaína. Si fuese oficialmente inculpado por el posible delito de tenencia ilícita de «sustancias ilegales» podría ser condenado con penas de hasta diez años de cárcel.

Se sospecha que la misteriosa «marea negra tóxica» es la consecuencia de un accidente marítimo. Desde hace varios años, las fuerzas de seguridad especializadas han detectado una llegada creciente de droga embarcada en América del Sur, con destino a los mercados europeos, introducida por el litoral atlántico francés.

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