Alberto Núñez Feijóo: «Si el PSOE para esta coalición hay una solución alternativa»

Hoy se cumple una semana del 10-N, las segundas elecciones que no resolvieron nada, pero que propiciaron al menos dos cambios relevantes que se pueden personalizar en los dos líderes que llegaron a la política hace cuatro años para cambiarlo todo: Albert Rivera ha dimitido y Pablo Iglesias será vicepresidente si nadie lo remedia. En un nuevo ejercicio de travestismo político, Pedro Sánchez ha vuelto a mudar de piel y ha apostado por acelerar un acuerdo con las fuerzas de izquierda e independentistas. En la oposición, el debate está en si el PP debe ofrecer una alternativa o esperar a que Pedro Sánchez se caiga del caballo. Como voz autorizada y libre en el PP, Alberto Núñez Feijóo atiende a ABC consciente de que sus palabras se analizan con lupa tanto en Galicia (elecciones en septiembre de 2020) como en el conjunto de España. En los últimos días usted ha defendido un pacto alternativo al acuerdo de PSOE y Podemos. La pregunta es ¿cómo conseguirlo? –Es un llamamiento responsable. Esto no es un cambio de gobierno, es un cambio de modelo. El PSOE y Podemos no tienen legitimidad para cambiar el modelo: primero porque no tienen mayoría absoluta, y porque aun teniéndola no se podría cambiar el modelo. No lo hicieron Felipe González, Aznar, ni Rajoy. Es un cambio de modelo institucional, económico, social y territorial. Yo entiendo que el Partido Socialista tiene que parar esta coalición y decirle a Sánchez que descuelgue el teléfono y que llame al presidente Casado. Le corresponde a Sánchez gestionar la lista más votada, con casi 800.000 votos menos, pero la lista más votada. ¿Cree que la rapidez de Sánchez para pactar con Podemos busca ocultar su fracaso? –Es evidente. Que un presidente nos haya hecho perder tanto tiempo y nos haya contado tantas mentiras y que cerca de 800.000 españoles hayan perdido la confianza en él, tan solo en seis meses, es un fracaso evidente. Que Podemos haya fracasado en votos y en escaños y que además haya un número dos de Podemos que de la noche a la mañana consiga tres escaños es una vía de agua potentísima en el barco de Podemos. Hay dos líderes políticos que pierden votos y escaños en seis meses y que necesitan abrazarse para no caerse. ¿Sánchez se ha precipitado para evitar que el PP le ofrezca el apoyo al PSOE a cambio de su cabeza? –No lo sé. No me atrevo a diagnosticar la elaboración del pensamiento de Sánchez. Con casi 800.000 votos más llamó al PP y, por lo que me ha dicho el presidente Casado, hasta cinco veces. Tenía más votos y más posibilidad de formar gobierno, con Ciudadanos y con Podemos, y habló con el PP; y además dijo que no podía hacer un Gobierno con Podemos porque el 95% de los españoles no podríamos dormir. ¿Y nos convoca a otras elecciones? ¿Interpretar por qué hace esto? Hay un fracaso personal, ha llevado al PSOE a un sendero que acaba en el precipicio y tenía que cortar esta hemorragia de forma rápida, probablemente produciendo una gangrena en el Partido Socialista que no sé si va a tener solución. Y adicionalmente tenía que presentar esto como algo hecho porque las políticas de la Unión Europa son incompatibles con el programa económico y social de su socio y con el visto bueno de los independentistas. Europa ha tenido un buen comportamiento con España para entender el planteamiento ilegal y falaz del independentismo y ahora resulta que el señor Sánchez va a acudir a Bruselas con el voto del independentismo para poder ser presidente. ¿Debe Casado dar un paso para plantear una oferta a Sánchez? –El presidente Casado ha sido absolutamente responsable. Dijo que iba a ejercer con responsabilidad el mandato de las urnas. No dijo nada de vetos, y es uno de los líderes políticos más dialogantes de nuestro país. Ahora, hay que entender su postura: ¿a quién le corresponde llamar a partidos políticos para sondearles? Entonces, las cartas ya están sobre la mesa. El señor Sánchez se ha ido a la izquierda. Si la posición del PP es esperar a que le llamen, no ha nada que hacer. –Rajoy le ofreció dos posibilidades a Sánchez: coalición de Gobierno o pacto de investidura. Tenemos ese antecedente, y Casado era el portavoz del partido en ese momento. Es bien fácil; pero, claro, si a un señor se le desprecia, si a un partido se le ignora, si se le vuelve a hacer el pacto del Tinell, hay una cosa que se llama autoestima. Esta entrevista no se habría producido si nosotros no pensáramos que hay una expectativa más que probable de buscar una solución alternativa. ¿Es usted optimista? –Si el PSOE no es capaz de parar esto, no soy optimista. Es una enmienda a la totalidad a todos los gobiernos del PSOE y a toda la historia del Partido Socialista, que nunca gobernó con lo que hoy llamamos Podemos en el Gobierno de la Nación. Y por supuesto el PSOE nunca le pidió la confianza y su voto a formaciones como Herri Batasuna ni a las formaciones independentistas catalanas. Y ahora el PSOE se enmienda en su totalidad en un plazo de seis meses… o mejor dicho, en un plazo de horas: en el debate en televisión, el único que admitió el candidato, era público y notorio que Podemos y el PSOE están en las antípodas. Esto es un disparate político, institucional, económico y biográfico. ¿Apela usted a ese votante socialista que votó al PSOE dando por hecho que no pactaría con Iglesias? –Sin duda. No sólo los votantes socialistas, sino los españoles, teníamos claro que Sánchez e Iglesias no podían gobernar nunca porque Sánchez nos dijo que había que acudir a las urnas porque no podía gobernar con Iglesias. ¿No nos damos cuenta de que esto en Europa no es posible de explicar? En el comité de dirección del PP del martes, Cayetana Álvarez de Toledo inquirió a Casado a tomar la iniciativa y plantear un Gobierno de concentración. ¿Qué le parece esta fórmula? –A mí esa propuesta me parece muy razonable. No es necesario que esté Ciudadanos, pero daríamos una imagen absolutamente distinta. Estaríamos hablando de la España de las libertades, como gran país de la UE, y de una madurez de nuestra clase política que nos volvería a reconciliar con la política. Ese acuerdo a nivel nacional, ¿implicaría la ruptura de los pactos del PSOE con nacionalistas en Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia o Baleares? Del mismo modo, el PSOE podría exigir que gobiernos autonómicos como el de la Comunidad de Madrid pasen a manos del Partido Socialista, que ganó las elecciones. –Le corresponde al presidente del partido concretar. Si vamos a hacer un Gobierno constitucional en España tiene que haber gobiernos constitucionales en las comunidades autónomas y en las instituciones más importantes del Estado. Eso es obvio. No vayamos a decir «gobierno constitucional en Madrid», pero en otros sitios no. Oiga, el PP está gobernando con Cs, ningún otro partido forma parte del Gobierno. No sigamos manipulando lo que ya se manipuló durante la campaña electoral e intentando dividir al centro-derecha en España. ¿Qué es lo que más le preocupa: el desafío soberanista, la economía? –Es que no sé lo que piensa mi presidente del Gobierno: ni lo que piensa, ni cuáles son sus principios, ni cuál es su programa, y eso produce una enorme inestabilidad. El 90% de los españoles no sabemos realmente qué es esto. Que hemos repetido las elecciones porque no podías confiar, porque no podías admitir que hubiera dos gobiernos en uno, porque es incompatible Podemos con la UE, porque ibas a traer a Puigdemont a España y ahora le estás pidiendo a los del delito de sedición su voto para gobernar. Esto es lo que más me preocupa, y aparte tiene centenares de consecuencias: la territorial y la económica. Cuando tienes un presidente del Gobierno imprevisible, pues tienes un país imprevisible. Hablemos del PP en Galicia. En otoño de 2020 habrá elecciones autonómicas. ¿El hecho de haber sido primera fuerza cambia su planteamiento para repetir? –No, la verdad es que no. Yo estaba convencido de que las elecciones de abril fueron en un momento de convulsión política, en un momento en el que estábamos reconstruyéndonos después del congreso de nuestro partido, e inmediatamente tuvimos ya las municipales, donde el PP le vuelve a ganar al PSOE, en tres semanas. El resultado en Galicia comparado con el resultado general es bueno. De las tres comunidades donde ganó el PP, con un 32% de voto; ahora, no es un buen resultado para el PP de Galicia. En el contexto de las elecciones generales, es el mejor, pero en el contexto del PP de Galicia no es un buen resultado. El Partido Popular no puede estar en el 32% de voto. Fíjese: PP, Cs y Vox, 44-45% de voto en Galicia en estas generales. Los votantes no están pensando que la solución en Galicia no es socialismo más nacionalismo más populismo. El 44-45% de voto así lo acredita Las elecciones serán en septiembre de 2020… –Nosotros de momento no tenemos justificaciones para hacer cosas distintas que acabar la legislatura con estabilidad. Más allá de eso, el futuro del señor Núñez Feijóo es algo ignoto todavía… –Hombre, por supuesto (risas). Fíjate, en una España donde estamos hablando todo el rato de candidatos es bueno hablar alguna vez de algún presidente, ¿no? ¡Para uno que tenemos en Galicia!. Yo quiero tener mi papel como presidente autonómico y no como candidato de un partido que ni siquiera lo ha elegido, que ni siquiera se lo ha planteado y al que le faltan once meses para unas elecciones. Yo hablo como presidente de la Xunta de Galicia. En este momento, nosotros estamos aprobando el presupuesto. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa con la moción de censura en Galicia hemos aprobado tres presupuestos y el Gobierno central ninguno. Esta es la estabilidad. Soy el presidente de la Xunta y no me he puesto ningún traje de candidato.

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