Ajedrez Carlsen: Carlsen pasa a la final tras cometer errores de novato | Deportes

Un genio que comete errores de principiante. Eso -ambas cosas a la vez- ha sido Magnus Carlsen en la 2ª manga de las semifinales del torneo rápido por internet Opera Euro. Tras perderla (1-3, después de ganar ayer la 1ª por 2,5-0,5) frente al francés Maxime Vachier-Lagrave, el noruego se impuso en el desempate rápido. Su rival en la final será el estadounidense Wesley So, claro ganador (2,5-1,5 y 2-1) del acobardado azerbaiyano Teimur Radyábov.

En el primer asalto ocurrió algo que define a Radyábov como deportista de élite y podría servir de justificación para que los organizadores de los mejores torneos se pusieran de acuerdo para no invitarlo nunca. Con blancas, en la jugada 19, en una posición equilibrada y llena de vida, el azerbaiyano ofreció tablas, a pesar de que necesitaba ganar el duelo de hoy tras perder el de ayer. La única explicación lógica es que no se encontraba a gusto en esa posición y prefirió dejar el riesgo para más tarde.

Es legal y tiene su lógica, pero atenta contra los principios elementales de lo que debe ser el deporte profesional, y bien pagado, como ocurre en este caso, en el que los patrocinadores necesitan que los espectadores estén pegados a las pantallas y emocionados por la lucha mental. Tras otro empate sin mucha historia en el segundo asalto, So ganó el tercero con negras, y se acabó.

Mientras tanto, Vachier-Lagrave apretaba con blancas a Carlsen, quien sin embargo logró empatar la primera partida. La segunda fue muy interesante desde el punto de vista estratégico porque el escandinavo sacrificó un peón a cambio de ubicar un caballo purasangre en el centro del tablero contra un alfil pasivo. Pero la lucha volvió a terminar con el reparto del punto.

Y a continuación ocurrió lo increíble. El campeón del mundo hizo una jugada horrible, la 17 de la 3ª partida, cuando no había tensión alguna ni su posición era preocupante en lo más mínimo. Tras efectuar el movimiento, se llevó su taza de té a los labios y, de pronto, sus ojos vieron el horror. Contrariamente a lo ocurrido los días anteriores tras errores no tan burdos, Carlsen fue capaz de contener mucho mejor sus gestos, que no pasaron de algunas maldiciones y signos de irritación consigo mismo. Siguió jugando, pero no mucho más, porque su posición era desesperada.

Veinte minutos después, dispuesto ya ante la cámara para el cuarto asalto, el semblante del campeón recordaba a los leones del circo romano sedientos de sangre. La pelea fue muy tensa desde el principio. Vachier-Lagrave entregó un peón con negras a cambio de un buen juego de piezas. Carlsen sonreía a veces, pero quizá fuera cosa de los nervios porque, de pronto, cometió un desliz de ratón y depositó su dama en una casilla donde la perdía. Dejó caer su cabeza sobre la mesa en un gesto de impotencia y se rindió de inmediato.

Carlsen es superior en teoría a Vachier-Lagrave en todas las modalidades, pero el galo es el 2º del mundo en rápidas y el 3º en relámpago. Además, la gran pregunta era si el campeón sería capaz de matar los fantasmas que tenía incrustados en la mente para jugar libremente al ajedrez a toda velocidad: dos partidas de cinco minutos iniciales, más tres segundos añadidos tras cada movimiento.

La primera impresión fue que sí, que controlaba sus nervios: el noruego eligió repetir un tempranero cambio de damas, con blancas, que ya había empleado contra el francés hace unos meses en otro torneo rápido. Vachier-Lagrave se desvió en su noveno lance, y pronto se llegó a una posición de doble filo: mejor estructura de peones y pareja de alfiles para el galo, pero más desarrollo y un buen caballo de Carlsen.

El campeón hizo rápidamente un buen negocio, y quedó con dos peones de más, pero con esperanzas de tablas para su rival por la presencia de alfiles de distinto color, más una torre por bando. Sin embargo, la genialidad de Carlsen relució de inmediato: fijó un peón rival tan débil que obligaba a las piezas enemigas a estar atadas a él. Vachier-Lagrave se rindió, para ahorrarse una larga agonía. Obligado a ganar el 2º asalto relámpago, el francés no logró revolver las aguas lo suficiente para hacerlo. O eso parecía, pero incluso el campeón del mundo puede errar cuando hay que jugar a toda velocidad. Eso ocurrió, Vachier-Lagrave lo aprovechó muy bien, y hubo que pasar a la muerte súbita o Armagedón (cinco minutos para las blancas de Carlsen, obligado a ganar, por cuatro de las negras, sin incremento).

Una vez más se cumplió el principio no escrito de que los grandes campeones brillan sobre todo en los momentos de máxima tensión. Carlsen jugó extraordinariamente bien -sobre todo si se tiene en cuenta la velocidad- y además fue preciso y letal en la conversión de su ventaja en una victoria tan sufrida como merecida.

Puede ser significativo que el balance entre Carlsen y So desde enero de 2020 hasta hoy favorece claramente al escandinavo, pero eso cambia su solo se cuentan los doce últimos combates (desde noviembre), todos rápidos por internet: cuatro victorias del exfilipino, tres del noruego y cinco empates. So es técnicamente muy fuerte, y acostumbra a brillar solo cuando le obligan; de lo contrario, suele ser muy conservador. Pero hay pocas dudas de que este fin de semana le van a obligar mucho.

Semifinales (jueves y viernes): Carlsen elimina a Vachier Lagrave: 2,5-0,5; 1-3; 1-1 y 1-0. So elimina a Radyábov: 2,5-1,5 y 2-1.

Portal oficial: https://championschesstour.com/

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