Aguando el vino

La frase del día es “puede ser, pero no hay pruebas”. Como los evidentes y extendidos problemas de logística y distribución están retrasando las inyecciones, ¿no haríamos mejor en poner una dosis en vez de dos y así duplicar el número de personas vacunadas por unidad de tiempo? Puede ser, pero no hay pruebas, responden los expertos. Vale, entonces, ¿por qué no retrasamos la segunda dosis durante, no sé, tres meses en vez de las tres semanas prescritas? Puede ser, pero no hay pruebas. Vaya, pues ¿por qué no diluimos la vacuna para disponer de inmediato del doble de dosis? Puede ser, pero no hay pruebas. Y la respuesta de los expertos será eternamente la misma mientras no haya pruebas. Entretanto, lo que emiten los científicos son hipótesis instruidas, que naturalmente no concuerdan entre sí.

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