“África tiene gran potencial en la futura seguridad alimentaria” | Planeta Futuro

“Aunque todavía vemos potencial para aumentar la productividad y la sostenibilidad de la agricultura europea, el mayor margen se aprecia en África”, afirma Svein Tore Holsether, presidente de Yara, multinacional de fertilizantes y nutrición de cultivos. También asegura que las tecnologías digitales, como la agricultura de precisión, serán la mejor forma de aumentar la producción agrícola.

“En la actualidad se gastan al año 29.600 millones de euros en importar alimentos, aunque hay un gran potencial desaprovechado de aumentar la productividad, puesto que el continente posee el 65% del terreno cultivable en el mundo”, explica el responsable de la empresa de fertilizantes. Para Holsether, uno de los principales retos está en aumentar la productividad y la sostenibilidad de los pequeños productores africanos, algo que, dice, llevará tiempo.

“Esto tendrá enormes repercusiones para la seguridad alimentaria y para el desarrollo rural del continente, pero significará también que África puede convertirse en granero del resto del mundo”, asegura, aunque la agricultura europea siga teniendo importancia en el futuro agropecuario mundial.

Naciones Unidas prevé que la población mundial supere los 9.700 millones de habitantes en 2050 y rebase los 11.200 en 2100, lo que exigirá aumentar drásticamente la producción de alimentos. Este es el principal argumento de la industria agroalimentaria, que ha ampliado sus actividades en todo el mundo, para centrarse en mercados agrícolas densamente poblados y olvidados como los de Asia y África.

A través de asociaciones con pequeños productores que siguen protocolos específicos de cultivo sostenible, las multinacionales agroalimentarias intentan buscar soluciones para alimentar a una población en rápido crecimiento y, al mismo tiempo, controlar el cambio climático.

El potencial agropecuario de África depende de una mejora de las infraestructuras

El enorme potencial agrícola de África ofrece la promesa de cubrir buena parte de las necesidades de nutrición del planeta. Pero la falta de infraestructuras y la intrincada política local constituyen un obstáculo.

A menudo, sin embargo, las ONG ven el reto de formas muy distintas. En referencia a los datos publicados por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), Greenpeace sostiene que el mundo ya produce más de una vez y media los alimentos necesarios para alimentar a todos sus habitantes. la organización ecologista señala que, en las dos últimas décadas, la tasa mundial de producción de alimentos ha aumentado con más rapidez que la tasa de crecimiento de la población mundial, y atribuye los elevados niveles de hambre a la pobreza y la desigualdad, no a la escasez.

Política Agrícola Común y tecnología

Yara, que emplea la tecnología para aumentar la precisión de los aportes de fertilizante, cree que es posible alimentar a una población en aumento, pero que los políticos deberán centrarse en soluciones innovadoras como la agricultura de precisión.

“Para hacerlo, necesitamos seguir aumentando la productividad agrícola y elevando la producción, mejorando al mismo tiempo la calidad del producto. La innovación y la agricultura de precisión serán las claves del éxito”, comenta Holsether. Si bien, admite que ninguna de las actuales tendencias o innovaciones podrá proporcionar una solución rápida.

“Las combinaciones de diferentes métodos, adaptadas a las diversas circunstancias agrícolas locales, deberán demostrar su seguridad y sostenibilidad a largo plazo”, recalcaba. La humanidad necesita adoptar un enfoque agrícola más colaborativo para satisfacer sus futuras necesidades de nutrición y al mismo tiempo minimizar el daño medioambiental para el planeta, aconsejan líderes y expertos mundiales.

La agricultura de precisión o inteligente se basa en la gestión optimizada de los insumos en un campo de acuerdo con las necesidades del cultivo. Implica tecnologías basadas en los datos, como sistemas de posicionamiento satelital –como el GPS–, sensores remotos e Internet para gestionar los cultivos y reducir el uso de fertilizantes, de pesticidas y de agua.

Ya se ha iniciado el debate sobre la Política Agrícola Común (PAC) de la UE para después de 2020 y la agricultura de precisión ocupará sin duda un lugar central en él. Sin embargo, no se han abordado aún cuestiones como las aptitudes digitales, la asequibilidad, una adecuada infraestructura de banda ancha y gestión de grandes datos.

Un estudio publicado recientemente por el centro científico de la Comisión Europea reiteraba que la aplicación de las prácticas de la agricultura de precisión en la UE podría reducir las emisiones de gases invernadero, aumentar la productividad agropecuaria y mejorar la economía.

La digitalización de la agricultura podría ayudar a Europa a abordar la seguridad alimentaria y las cuestiones medioambientales al mismo tiempo. Pero para hacer realidad esta esperanza harán falta aptitudes digitales, una infraestructura de banda ancha adecuada y gestión de grandes datos, advierten los expertos.

Holsether insistía en que, por lo tanto, a los agricultores y a los ganaderos de la UE, en especial los pequeños, se les debería proveer de las herramientas digitales adecuadas para entrar en esta nueva era. “Por lo general, el umbral de inversión es demasiado alto para este grupo, y deberían disponer de subvenciones para equipamiento de agricultura de precisión. Asimismo, hará falta conectividad a Internet en toda Europa, incluidas las zonas rurales”, remarca.

En una entrevista publicada en EURACTIV, el comisario de Agricultura, Phil Hogan, admitía que era “inaceptable” tener en las zonas rurales de la UE puntos en blanco, que carecen de banda ancha. La propiedad de los datos y el acceso a los mismos debería organizarse de tal modo que mejore la competitividad de los agricultores, explicaba.

Sin embargo, parece que la Comisión tiene una función limitada y los países miembros de la UE son responsables de su propio calendario de expansión de la banda ancha. En opinión de Holsether, es necesaria la colaboración entre sectores públicos y privados para afrontar los retos del cambio climático y la escasez de alimentos. “Incluir la agricultura de precisión como modo de hacer la agricultura más ecológica en presupuestos operativos de la UE como la PAC es algo que apoyaríamos, ya que la PAC es un instrumento político adecuado para poner en funcionamiento las nuevas tecnologías. “Creemos que la agricultura europea ya está preparada y pide que demos el siguiente paso”, afirma.

La agricultura individual no está muerta

Los agricultores y los ganaderos han manifestado su preocupación por que la introducción de tecnología en el sector agropecuario solo sirva para aumentar su dependencia respecto a los grandes actores agroalimentarios, concentrando más la producción en manos de unas cuantas grandes empresas.

Lidia Senra, representante española izquierdista en el comité agrícola del Parlamento Europeo, declaraba recientemente que la tecnología podía, de hecho, ayudar en la lucha contra el cambio climático, el derecho a la alimentación y el empleo. Pero, en realidad, ella teme que tendrá el efecto contrario.

La tecnología y la innovación “se están utilizando para fomentar una mayor concentración de la riqueza y para empobrecer y situar en una posición más precaria a la mayor parte de la sociedad”, puntualizaba, y añadía que la agricultura inteligente empleaba la misma lógica. Para Yara, sin embargo, el agricultor individual seguirá desempeñando una función clave. “Vemos que la profesión de agricultor se está volviendo más compleja e integral, y la cooperación entre los agricultores y otros actores de la cadena de agrosuministros será cada vez más importante”, zanja.

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