7.000 dólares al mes por darse un chapuzón durante la cuarentena | Blog Mundo Global

Las excentricidades de los ricos de Singapur, uno de los países de mayor renta per cápita del planeta, son cosa sabida de la ciudad-Estado asiática. A las colecciones de coches Lamborghini y otros bólidos de precios prohibitivos –que suelen exhibir sus dueños en días festivos– y el alquiler de islas y superyates para fiestas —como reflejó la película Crazy Rich Asians (“Asiáticos locos y ricos”)—, se suma un nuevo derroche: alquilar una piscina de una casa privada por el alto precio de 7.000 dólares al mes (unos 6.500 euros) para afrontar mejor las temperaturas tropicales durante la cuarentena.

Esa es la cantidad que está desembolsando un ciudadano británico para acceder a la piscina de una casa privada siempre que quiera, según la inmobiliaria Singapore Realtors, citada por Bloomberg. El hombre, cuya identidad no ha trascendido, tomó la decisión al quedar cerradas las instalaciones de su urbanización —una de las muchas donde suelen residir los expatriados con posibles, y que habitualmente disponen de piscinas y otras áreas comunes tras el decreto del semicierre de la isla a comienzos de abril ante la subida de casos de coronavirus durante una segunda oleada de infecciones. Singapur, que capeó con éxito la primera embestida al inicio del año, es ahora uno de los países más afectados del sureste asiático, con más de 28.000 casos y 22 muertes.

Una vez anunciado el cierre —llamado eufemísticamente circuit breaker (cortacircuitos) por el Gobierno isleño y precintadas las piscinas de los bloques con el objetivo de evitar el contacto social, el británico acudió a Singapore Realtors para sopesar opciones. Inicialmente se planteó alquilar la casa completa, un bungaló situado en Sentosa Cove, una elitista área residencial dentro de la isla homónima en el sur de Singapur, pero le disuadió la cuota mensual: 30.000 dólares (27.780 euros), una cifra que añadir a la presumiblemente elevada cantidad del alquiler de su vivienda. Aunque la isla no llega al nivel de Hong Kong, donde se pagan los alquileres más caros de Asia, el precio medio de un apartamento en los condominios no es apto para cualquier bolsillo y ronda los 5.000 dólares mensuales (4.600 euros).

“Le pregunté por qué quería alquilar el bungaló. ¿Es porque no dispone de mucho espacio en su vivienda?”, cuenta Lester Chen, el empleado de la inmobiliaria que atendió al británico. «Su respuesta fue que solamente quería utilizar la piscina porque la suya había quedado cerrada debido al cortacircuitos», añade.

Fue entonces cuando a Chen se le ocurrió la propuesta. Se puso en contacto con el dueño de la casa, un imponente inmueble de estilo balinés, y este accedió a alquilar únicamente la piscina y el jardín, manteniendo la vivienda cerrada. Pero con dos condiciones: que fuera un contrato de un máximo de tres meses, y que, si alguien deseaba alquilar el bungaló en su totalidad durante ese periodo, el acuerdo se rescindiría. El británico dio su consentimiento y, desde hace un mes, acude con su familia a nadar y pasar el día en el jardín entrando por la puerta trasera, a menos de diez minutos a pie de su apartamento.

Un lujoso capricho que, aunque no deja de ser anecdótico, refleja bien cómo puede variar el confinamiento dependiendo de la capacidad adquisitiva. Especialmente en Singapur, donde cerca del 90% de los contagiados son obreros inmigrantes del sur de Asia, que viven hacinados en barracones situados en las zonas industriales con cuartos para entre 12 y 20 personas y cuartos de baño compartidos por varias docenas.

No muy lejos de estos dormitorios, en una isla de 5,7 millones de habitantes que se recorre de punta a cabo en solo unos 45 minutos en coche, la escena es radicalmente distinta. Chen asegura que la petición del británico ha sido sucedida por otras similares; destaca las de otros clientes dispuestos a alquilar bungalós enteros en esa misma zona, Sentosa Cove, solo para disfrutar de sus piscinas privadas y cuidados jardines.

“He alquilado oficinas, fábricas, apartamentos y bungalós. Pero nunca solo las instalaciones de una casa. Esa es la primera vez”, afirmó Chen. Con el semicierre extendido hasta al menos junio, un mes más que el plan inicial, las temperaturas por encima de los 35 grados y el número de millonarios de la isla en aumento año tras año —más de 226.000 en 2019, según un informe de Credit Suisse—, quizá no sea la última.

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