2020

La campa√Īa por las presidenciales del 2020 empez√≥ en EE.UU. justo al cierre de las urnas de las midterm celebradas la semana pasada. No importa que todav√≠a no se hayan terminado de recontar los votos m√°s re√Īidos. En la primera fila de la pol√≠tica americana nunca sobra el tiempo. Y aunque se anticipan dos a√Īos especialmente dif√≠ciles en Washington, las ambiciones presidenciales de una decena larga de aspirantes han empezado a aflorar con ganas.

A toda esta abultada quiniela de presidenciables, el c√≠rculo de confianza de los Clinton acaba de a√Īadir el nombre de Hillary. A trav√©s del ¬ęWall Street Journal¬Ľ, el peri√≥dico de Rupert Murdoch que en su momento ya opt√≥ por respaldar a la ex primera dama frente a Obama, se anuncia la llegada de ¬ęHillary 4.0¬Ľ. Una nueva reencarnaci√≥n en una saga pol√≠tica con solera de treinta a√Īos y que esta vez promete resultar m√°s progresista que nunca.

Los dem√≥cratas se empe√Īan en recordar que en el 2016 Hillary obtuvo una ventaja de tres millones de sufragios frente a Donald Trump. Sin embargo, esa cifra es el equivalente a la excusa escolar de que el perro se comi√≥ mis tareas. Estados Unidos, en sus m√°s de dos siglos de experiencia democr√°tica, NUNCA ha elegido a sus presidentes por una mayor√≠a del voto popular.

La cifra que deber√≠a obsesionar al Partido Dem√≥crata son los 80.000 votos en Michigan, Ohio y Pensilvania que hicieron presidente a Trump. Un margen decisivo precisamente en una serie de Estados postindustriales con abundante e insatisfecha clase trabajadora que tradicionalmente votaba a los dem√≥cratas aunque hace dos a√Īos pensaron que sus mejores posibilidades estaban con el trumpismo.

Al especular con Hillary, los dem√≥cratas se empe√Īan en volver a luchar la √ļltima guerra y no se dan cuenta del profundo cambio impuesto a la pol√≠tica americana. Ignoran que entre los resultados del pasado martes, no hay muchos indicios esperanzadores para reconquistar la Casa Blanca. Y adem√°s utilizan la pat√©tica comparaci√≥n de Hillary con Nixon, que tras superar la derrota frente a Kennedy en 1960 fue capaz de ganar la presidencia en 1968.

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