18 de febrero: El Síndrome de Asperger: las principales dudas sobre esta condición

Vivir y crecer con Síndrome de Asperger puede resultar muy duro, sobre todo por la cantidad de dudas que existen en torno a esta condición. Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional de las personas con este síndrome, que se incluye dentro de uno de los trastornos del espectro autista.

La dificultad para establecer relaciones sociales de forma regular, intereses restringidos o un vocabulario prolijo a partir de la infancia, son particularidades que presentan las personas que han sido diagnosticadas con Asperger, que hoy en día es considerado una condición del desarrollo, no un padecimiento.

En Verne consultamos con Ana Shizue Aoki Morantte, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, para responder algunas de las dudas más frecuentes en redes sociales o en foros donde se habla de esta condición.

¿Una persona diagnosticada con Asperger puede empeorar su condición?

No es posible. El manual de diagnóstico de trastornos mentales DSM-IV TR que se cambió hace una década, consideraba al Síndrome de Asperger como una entidad dentro de los trastornos del desarrollo, pero hoy se le considera como una condición dentro del espectro autista.

“Al ser una condición del desarrollo, se nace con esta. Una persona con Síndrome de Down no se hace más ‘down’ con el paso de los años. Las condiciones con las que se nace son con las que se permanece”, indica Aoki.

¿Todas las personas con este síndrome son ‘cerebritos’?

Se ha caricaturizado el espectro autista en personajes de la cultura popular como Sheldon Cooper, protagonista de la serie The Big Bang Theory. Sin embargo, no todas las personas diagnosticadas con Asperger pueden tener una totalidad de rasgos. “Tener uno o dos rasgos asociados con Asperger no significa que se tenga el síndrome, así que no se pueden colocar etiquetas solo porque sí, requiere de una evaluación”, indica la especialista.

¿Existe una “epidemia” de casos de Asperger?

Uno de cada 68 niños está dentro del espectro autista, de acuerdo a las estimaciones de la Red de Monitoreo del Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos. En México,según las estadísticas oficiales presentadas en el marco de la nueva Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de abril de 2015, uno de cada 300 niños se encuentra en el espectro. No obstante, explica Aoki Morantte, es difícil saber con exactitud las cifras porque al tratarse de personas funcionales, una cantidad importante nunca es diagnosticada. 

“Cuando se cambió el parámetro de diagnóstico bajo el espectro autista, pareció que se multiplicó la cantidad de personas, pero no es porque haya más casos, sino porque el punto de referencia abarca a más personas”, indica Aoki.

¿Hay factores ambientales asociados al Síndrome de Asperger?

No hay una causa única, sino que es multifactorial. “Se apunta a factores genéticos por la concordancia que hay entre familiares, sin embargo, no hay un factor determinante”, dice la académica de la UNAM

¿Hay un rasgo físico que distinga a las personas con Síndrome de Asperger?

No. La distinción que tienen las personas que presentan esta condición es que tienen dificultades para socializar o la forma en la que interpretan el mundo y responden en él. Las personas diagnosticadas no se distinguen de otras por su apariencia.

¿El tipo de sangre de los padres influye en el desarrollo de Asperger?

De ninguna manera. “Existe una hipótesis del espectro autista que dice que la sangre de la madre puede generar reacciones, pero no tiene referencias acreditadas”, precisa Aoki. Muchas investigaciones en el mundo no han encontrado ninguna relación entre los tipos de sangre de los padres y el desarrollo de algún trastorno neuropsiquiátrico.

¿Cómo influye el contar con un diagnóstico correcto de un trastorno del espectro autista?

Varias personas que llegan a la edad adulta con Asperger o con algún trastorno del espectro autista que lo han identificado saben que no son personas extrañas. “Saber que se trata de una condición con un nombre y que más personas pueden padecerlo da un sentido distinto a las personas y sus familias”, dice la académica.

Al mismo tiempo, los índices de depresión y ansiedad al crecer disminuyen, ya que hay un entendimiento de que se trata de una condición distinta y por tanto, se entiende que tienen algunos problemas para socializar como la mayoría de las personas.

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